viernes, abril 21, 2006

Gallegos

Navegando la llamada “red de redes” uno sabe que puede encontrar cosas de todo género: ora curiosas, ora perversas, bien amenas, bien soporíferas… Correctamente se dice que, en Internet, podemos encontrar de todo. Y si antes hablamos de corrección política, antes algunos hubiesen hecho el tonto…

E imagine que me encuentro en un periódico digital con la noticia de que un Diputado del BNG, que, para su vergüenza, diremos que se hace llamar Bieito Lobeira, ha pedido a la Xunta gallega que “adopte las medidas necesarias” para que la RAE retire del diccionario la acepción de gallego como “tonto” –en Costa Rica- y “tartamudo” –para El Salvador-. Según la preclara mente de Lobeira y, suponemos, el partido que lo soporta, suponen definiciones “vejatorias y peyorativas” para los gallegos.

Uno de mis mejores amigos es gallego; es casi un hermano. Con esto no quiero legitimarme –y ahora continúo- para decir lo que sigue a continuación, sólo pretendo informar al lector de que he hablado con él sobre el asunto en los sinceros, directos y rigurosos, aunque cercanos, términos con que siempre lo hacemos. Como buen gallego comprometido en los asuntos de su tierra y la nuestra, de los de siempre, de los de estirpe y frente alta, se siente igual de orgulloso de su terra que de su tierra. Y así lo pregona por todo el mundo, como buen galego. Es él el que me ha inspirado los párrafos que siguen.

Muy probablemente, el origen de esa forma de conocer a la gente de corto alcance mental, de esa manera de insultar por allí, provenga del tipo de gente que emigró hacia América, sobre todo desde los siglos XVIII y XIX. En palabras de mi amigo, “esa persona de la Galicia profunda, que fue la que emigró a Latinoamérica, es confiada y de palabra; para ese gallego vale más la palabra que el papel, el honor es importantísimo”. Es fácil entender que pronto el gentilicio pasó a ser motivo de chanza, tras unos cuantos tratos beneficiosamente incumplidos, en los que se sabía de antemano que una “estúpida” sacudida de extremidades valía para engañar al recién venido. Igual de fácil que en Argentina, Colombia, Uruguay y las Antillas la proporción de emigrantes de Galicia convirtió al gallego en sinónimo de español; igual de injusto pero mucho más enfadoso. No me molesta que me llamen gallego allí, pero sí que se utilice su nombre para insultar.

Sin embargo, me dice mi hermano, “no tienes porqué acomplejarte cuando no eres inferior”. De ahí partiremos para nuestro obligado análisis político de la cuestión. Yo no soy gallego, pero me molestaría si algún pueblo utilizase mi gentilicio regional o nacional para designar a un “tonto”, mas… ¿qué derecho me arrogo si pretendo erradicar esa realidad de una obra referencial, de un testigo de la realidad y el habla como es el diccionario de todos los hispanohablantes?. Sólo un político podría tener tal atrevimiento; y, se me permita o no, sólo un ala concreta de nuestros políticos tiene tal impudicia en pretender manipular de maneras tan descaradas como ésta la realidad. El gallego de siempre no se ve perjudicado por ese uso peyorativo. ¿Quién se cree el diputado Lobeira para exigir la retirada de una realidad del diccionario?. Si ésta es ofensiva, que lo es, no queda más remedio que solicitar medidas en el origen: en Costa Rica y El Salvador; si de verdad te preocupa, hablarás con las autoridades del país y solicitarás y apoyarás campañas por el uso de adjetivos sustitutivos.

Lo propuesto no es sino una venda en los ojos, un parche mal puesto, un chicle en un pinchazo. Además, con un agravante: desde este mismo blog hemos propugnado varios cambios en el DRAE, entre ellos, el más importante, el publicado recientemente a favor de la inclusión de la voz pindio, -a; no obstante, siempre ha sido desde el respeto más absoluto: esta gente, sabiéndose políticos, no dudan en recurrir a sus herramientas para sus perversos planes. Se ha llegado a hablar hasta de “proyectos no de ley” referidos a esta “iniciativa”. Insisto: ¿quién se cree esta gente para pretender modificar la realidad utilizando las herramientas del estado de derecho?, ¿en qué tipo de seguridad repelentemente burocrática, de qué forma tan despreciablemente administrativa se mueven estos politicuchos para, de manera tan suelta y alegre, pretender la manipulación de… ¡¡¡una acepción de diccionario!!!?.

Cuando uno pretende una modificación –concretamente adición- justa y respetuosa del DRAE, encontrarse con cosas como ésta da urticaria; pero me estoy poniendo ya la pomada. No conocen otra forma, no saben de más medios. Sólo usar su poder político… cosa que ¡ojo! no estaría mal de suponer una causa más noble o ajustada a realidad… pero ¿para cambiar la descripción del DRAE de un hecho?. En el colmo de la falta de cosas que hacer… solicite una queja formal del Ministerio de AA. EE… quede en ridículo, Lobeira, no haga propaganda.

Porque, al final, a la conclusión a la que hemos de llegar es que la iniciativa tiene un triple origen que resulta innegable:

1.el tratado “burocraticismo” –y no quiero decir “burocracia”- que hace que determinados sujetos, elegidos por sus partidos, se muevan por cortes, despachos, parlamentos y restaurantes del más alto nivel como cerdos en la porqueriza.

2.la afición de determinada opción política en España a manipular la realidad en su conveniencia. Siendo a lo que están acostumbrados, un simple diccionario no puede suponer un obstáculo. Los lemas repetitivos y simples, las mentiras repetidas mil veces para hacerlas verdad, son obras de ingeniería comparadas con la simple aprobación de una moción para modificar… ¡¡¡un nimio diccionario!!!... votan todos los días, por Dios… le dan al botón todos los días…

3.la persistente sensación de que aquí hay algo más. Esta “iniciativa”, para la gente de mínimo trasfondo cultural es una auténtica estupidez. No obstante, enerva. Enerva por igual a la gente que no entiende cómo un cargo electo puede pedir que se elimine una realidad del diccionario y a la base social de su partido, la que, a estas alturas, estoy seguro que cree a pies juntillas de que se ha de utilizar toda la despreciable maquinaria de la Administración, que dominan a placer, para intervenir una institución como la Real Academia de la Lengua. Propaganda.

Las comparaciones con los nazis suelen ofender. Yo voy a hacer una, sin querer resaltar más que los evidentes paralelismos, tras el uso de la peligrosa publicidad pervertida con fines políticos. Después de los soviéticos –cronológicamente- nadie tiene duda de que los alemanes de entreguerras –y durante la SGM- fueron los mayores perfeccionadores y utilizadores de la propaganda política. Joseph Goebbels infundía tanto temor a los judíos alemanes con sus documentales, como enfado e ira contra ellos en los alemanes de a pie. Mucho parece indicar que, más que finalmente modificar la realidad del diccionario –intención que, en cualquier caso, denota todo lo que hemos denunciado aquí-, lo que se pretende es encrespar a los que ven esto como una ilógica estupidez impropia de un político que dice representar al pueblo y, paralelamente, “dar de comer” a la parte más radical y descerebrada masa de los trescientos doce mil votantes del Bloque Nacionalista Gallego.

No he conocido ni a un solo gallego tonto (y he conocido a varios). Uno de ellos es uno de mis mejores amigos. Sus políticos parecen auténticos gallegos… en Costa Rica.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado comentarista, ya que comentarios son los efectuados por vd.en esta magnífica pg. que tanto placer produce en el lector asíduo, entre los que me cuento.
Permítame, por una vez,discrepar con vd. sobre el enfoque efectuado en su último comentario.

Y eso es asi por considerarlo evasivo respecto al tema que enuncia, aunque no carente de razón en la argumentación utilizada.

Evasivo, por no ir al centro de la cuestión. Acertado, por el desarrollo del mismo, aunque sobre el tema periférico.

¿No considera Vd. que lo dicho sobre el término "murciano", en un comentario anterior, en el que quedaba claro que no se podía incluir a los naturales de murcia en el campo genérico de maleantes y gentes de mal vivir, es igualmente válido a todos los que quiere incluir en el vocablo "gallego" a los tontos?.

Evidentemente con diferente argumentación pero igualmete injusto en un caso como en el otro.

El procedimiento a utilizar por el político en cuestión, para conseguir su propósito, no deja de ser a todas luces inadecuado, ¿Pero le faltaría razón?.

Estimado amigo, disculpe mi atrevimiento y osadía.
Quedo a su disposición.
Atentamente

Fernando Barrios

Fran J. Girao dijo...

Su "atrevimiento y osadía", estimado Fernando, son siempre bienvenidas. Creo que el hecho diferenciador en este caso es el que, en el caso murciano, ya dejamos claro que el origen no tenía nada que ver con Murcia, y, de haber sido así, el análisis hubiese sido más complejo... La actualidad nos ha dado la opotunidad de comentar el problema con un gentilicio.

Del mismo modo que hubiese criticado a quien se refiriese de manera peyorativa hacia los murcianos, lo he hecho con quien lo hace para con los gallegos; no obstante no parece de recibo no ya, como comenta, el método del BNG, si no su mismo fin: la modificación política de la constatación de una realidad. El DRAE no insulta a los gallegos, solo INFORMA de que en Costa Rica "gallego" es sinónimo de tonto (por las inmorales razones que explicamos).

Respondiéndole, estimado Fernando: claro que creo que les falta razón, pues no pretenden informar a los costarricenses de qué es realmente un gallego o promover un uso alternativo de "tonto", pretenden PROSCRIBIR POLÍTICAMENTE una definición ajustada a realidad -en Costa Rica se usa "gallego" de esa desafortunada manera- de un diccionario.

Ha de saber, si no lo sabe ya, que siempre serán bienvenidos sus comentarios y apreciaciones. Faltaría más.

Anónimo dijo...

Antes de nada, decir que gallegos como tu amigo, por suerte se van acabando. Es decir, está orgulloso "da súa terra" y en cambio no le importa que el termino gallego se utilice de esa forma. Ya sé que hai muchos gallegos que se avergüenzan de su tierra, producto de hechos historicos tales como la marginación a la que fue sometida Galiza durante la dictadura del "enano cabezón"(que además el muy hijo de perra era gallego), pero afortunadamente esto está cambiando.
En segundo lugar, parece que porque el BNG haya exigido que se quite esa acepción, está cometiendo un delito.
Y en tercer lugar, suponte que en lugar de ser gallego fuese español el sinónimo de tonto. Reflexiona, verdad que no hace tanta gracia. O que español fuese sinónimo de explotador en Galiza, porque también podería serlo, ya que los jornaleros gallegos sufrieron una autentica explotación durante los siglos XVII, XIX e incluso XX cuando ivan a trabajar a castilla a recojer trigo y trabajaban en condiciones inumanas por un sueldo misero que traer a casa para poder sobrevivir.
Nada más, abur.

Fran J. Girao dijo...

Bueno, pues en primer lugar amablemente te insto a que releas un poco el artículo para enterarte de lo que es un gallego de los de siempre, "gallego" con todas las letras. Luego un poco más para ver que me molesta tanto como a ti -supongo- ese uso indebido, tanto como si usasen "español". La diferencia entre mi amigo y tu "ideal" de gallego, es la falta de conformismo y el rechazo ante la avalancha de sinsentido político que se cierne como gigantesca y peligrosa sombra sobre la preciosa Galicia. Una dósis enorme de cultura, inteligencia y sentido común, ayudan.

En segundo lugar lo del BNG no es un delito, no, es una estupidez cometida por "representantes" del pueblo, con su dinero, que pretenden cambiar -políticamente- una realidad recogida por un testigo de ésta.

Y en tercer lugar, investiga un poco en la realidad histórica y en la Galicia y la España de verdad, no en la política-urbano-adoctrinante que para algunos está ahora de moda. Allí conocerás que durante el siglo XX Galicia corrió exactamente la misma suerte que el resto de regiones españolas. No fue "olvido", fue miseria generalizada.

El "argumento" de los jornaleros gallegos es harto conocido entre las juventudes nacionalistas. No deja de corresponder a una "pequeña" parte de verdad -no fueron tantos jornaleros los que iban a Castilla- que sólo una mente exaltada -y lo siento- puede convertir en "historia de la explotación del pueblo gallego". Lingüísticamente, sería difícil que un pueblo adoptase un gentilicio propio como sinónimo de una idea peyorativa. Y los gallegos son "españoles". Un pueblo, por lo demás, insisto, mucho más orgulloso, fuerte e incluso independiente de lo que la gente del BNG nos quiere hacer creer.

Jorge Martinez dijo...

Yo creo que borrar el término peyorativo de 'Gallego' (ampliamente difundido no sólo en Costa Rica, sino en todo México; donde gracias a sketches de TV todos los españoles son gallegos y se llaman Venancio) no quita el problema de raiz. Un problema que definitivamente existe gracias a que costarricences y mexicanos no abren jamás el diccionario para ver lo que realmente significa 'Gallego' (Y vaya que yo soy mexicano) Así que de nada servirá quitar del diccionario una acepción tan arraigada en un pueblo que pocas veces abre un diccionario.

Fran J. Girao dijo...

Pues si tú lo dices, aunque no me puedo sumar a la crítica, será, “güey”. En lo que me muestro de acuerdo contigo en el artículo es en que arrancar una realidad de un diccionario no solo no sirve para nada, sino que además destapa una burda maniobra de propaganda política de agitación. Un saludo y muchas gracias por compartir tu opinión.

Marta dijo...

Hola a tod@s!

Siento fastidiar, pero en Costa Rica NO se utiliza gallego como sinónimo de tonto.

Y para muestra, un botón:
http://www.nacion.com/ln_ee/2003/enero/26/opinion9.html

O dos...:
http://www.nacion.com/ln_ee/2003/febrero/02/opinion9.html
http://www.nacion.com/ln_ee/2003/febrero/09/opinion10.html

Así que los propios "ticos" (costarricenses) se indignan con el tema...
http://www.nacion.com/ln_ee/2006/mayo/07/aldea8.html

SEÑORES DE LA RAE, UN POCO DE SERIEDAD POR FAVOR!!

Fran J. Girao dijo...

Bueno Marta, aquí, la intención de ayudar o aportar algo (que te supongo) nunca molesta. Estoy seguro de que la RAE, con la ayuda de la Academia colombiana tomará la decisión filológicamente más acertada. De todas formas al menos no se puede negar, al hilo de los interesantes enlaces que nos propones que el uso fuese precisamente el que tenemos en cuestión (aunque fuese hace unos años y ahora quede como residual).

¡¡MUCHAS GRACIAS PUES, MARTA, POR TU APORTACIÓN!!

PS: Por cierto, ¿cómo se pronuncia "tod@as"?

Anónimo dijo...

Si es que siempre se mezclan churra con merinas, aqui el problema es que de español no se hace referencia a facha como se usa en pais vasco o catalan como tacaño o demas acepciones que insisto si que se uasan actualmente e incluso mas , si en pais vasco te llaman hoy en dia español eso es que te estan insultando y no solo a ti sino a toda tu familia pero claro es en le DRAE no se contempla ni lo del catalan pero lo del gallego si por que eso hay que contemplarlo si no el diccionario no es completo, esas explicaciones son tontas pero tontas de españolitos que ya no se traga nadie, dejar de pensar con vuestra parte de atras e intentar hacer las cosas bin pues si el catalan es un idioma del antiguo condado de catalunya el gallego lo es del reino de galicia, ya esta bien de que cuatro energumenos sin nada mas que hacer nos esten asoballando dando por culo desde que nacemos hasta que morimos.
Y lo de que galicia es españa puede ser una conversacion muy larga asi que mejor lo dejo aqui.

Fran J. Girao dijo...

"Ya esta bien de que cuatro energumenos sin nada mas que hacer nos esten asoballando dando por culo". Me encanta. No puedo decir otra cosa. Déjame, por otro lado, que te diga, anónimo amigo, que tu visión de identificación de lengua con territorio acotado es cuando menos, simplista. No puedo valorar mucho más de tu excrito pues confieso no haber entendido gran parte.

Saludos.