¡Escucha la versión radiofónica de ECA en Internet!

viernes, abril 13, 2007

Mis palabras vascas favoritas

Son ya varios los artículos dedicados a “mis palabras favoritas”; bien fuese de manera general, bien tematizada, he podido exponer aquí unos cuantos bonitos –para mí- vocablos. Ahora le toca el turno a aquellos que llaman la atención por su origen, en este caso, en el éuscara o éuscaro o euskera, eusquera… que de todas maneras se puede decir, el vasco y vascuence, vamos. Según todos los indicios, es el vascuence un idioma anterior al castellano (hay quien dice que, por las montañas de Rioja, Cantabria y Burgos –ese triángulo providencial cuna de nuestro idioma universal- la relación de ambos fue tan fuerte que el éuscaro le pegó buena parte de su carga fonética al joven español); el caso es, pues, que ese “idioma de las cavernas”, como decía mi viejo profesor de latín, don Fernando (supongo que por lo mucho que tiene de atávico y origen incierto) le ha prestado, según el DRAE noventa y cinco (95) palabras al castellano actual. Vamos a por ellas.

En primer lugar, pudiera sorprender el reducido número de palabras de origen vasco en español; podríamos aventurar –con razón- que el propio eusquera tiene más vocablos de origen castellano que viceversa. El desarrollo desigual de los territorios del dominio lingüístico de uno y otro idioma nos da la clave ya que, por particularizar, la zona del Este cantábrico español ha sido eminentemente rural hasta bien entrado el siglo XX. Su importancia en cuanto a “poder implantador” de nuevos vocablos y propios antiguos, comparada con la dinamización cultural, social y política española a escala global, siempre fue lógicamente menor. Por otro lado, como nos sucedió a la hora de diseccionar las mil trescientas palabras que la RAE reconoce como de origen árabe, dentro de esas noventa y cinco (95) con cuna vasca, la mayoría son vocablos auto-referentes, relacionados con su cultura. Hablamos de casos como –todas palabras españolas- “aberzale” (del vasco “abertzale”, “patriota”, significa, en castellano, “nacionalista vasco radical”), de “aizcolari” (los tradicionales cortadores de troncos vascos), “batúa” (como se denomina al eusquera prefabricado, en los años 60, reuniendo la infinidad de dialectos profundamente desiguales existentes), “chacolí” (el riquísimo vino), “chapela” (la tradicional boina), “ertzaina” (miembro del cuerpo de policía autonómico vasco), “ertzaintza” (ese cuerpo de policía), “ikastola” (las polémicas escuelas de enseñanza en vascuence) o “pelotari” (jugador de frontón).

Pero a quien quiero dedicarle tiempo y espacio es al otro tipo de palabras españolas de origen vasco, a las que nos son fundamentales a todos, o importantes al menos, y que, gracias al impulso de la cultura hispánica, han dado la vuelta al mundo. ¿Sabían que, mientras buena parte del resto del mundo –incluido el latino- usa variaciones de "sabbath" para referirse a las fiestas de exaltación del macho cabrío de las brujas, nosotros usamos “aquelarre” por influencia vasca?. Pues ahí no acaba la cosa, que no es que sea muy extensa, pero sí curiosa: la pesca fue durante siglos, crucial para la subsistencia de los territorios de habla vasca. Así, contradiciendo parcial y controladamente mi argumento anterior de distinta importancia en distintos campos de las culturas vasca y castellana, el éuscara impuso “gabarra” para la “barcaza grande” o “bacalao”, traído del “bakeljauw” neerlandés durante el siglo XVII, de amplio intercambio con Flandes y desplazando al castellano “abadejo”. Más del vasco haciendo de vehículo de palabras para el español: desde el francés por él nos llegó “chabola”, de “txabola” y este de “geôle”. ¿De qué mejor forma podríamos nombrar a un objeto informe o indeterminado que “chirimbolo”?¿y no es más corto y cómodo “chistera” que “sombrero de copa”?.

No tengo ninguna duda: mis preferidas son aquellas que nos han hecho diferenciarnos aún más del resto del mundo y, por parecidos, del resto del mundo latino; así con “aquelarre”, y mientras los otros siguen con los derivados de la “siniestra” –por opuesta a la “dextra”-, nosotros tenemos nuestra buena “izquierda”, gracias a la “ezkerra” vasca (nada que ver con política ahora, ¿eh?, que poco debe nadie a la “euzkadiko ezkerra”). Por acabar, el “mus”, también vino del francés (“mouche”, “mosca”) vía vasca, como su “órdago” –tan importante dentro del juego y en expresión y cultura fuera de él- del euskera “or dago”, literalmente “ahí está”. Curioso esto, que quieren tapar muchos de algunos sectores políticos del actual País Vasco, ¿no?, algo tan español como el mus, como Unamuno, Baroja, López de Haro o… el castellano, con tantas raíces vascas y tanto que ver con nuestros hermanos del norte…

-----------
No es la primera vez que tratamos el éuscaro (me gusta esta deformación castellana del original) en este pequeño rincón del castellano. El artículo “Charnegos, euscaldunas y nada” levantó ampollas entre algunos lectores, con los que debatimos y discutimos en un ambiente general de respeto y enriquecedor tono culto. No descarto que mi subconsciente haya pretendido demostrar, con este artículo, mi firme convicción en que los idiomas, en sí mismos, son inocentes y blancos cual corderitos lechales; del mismo modo que no se puede culpar a un pueblo entero por nada, creo, el uso que les demos a nuestros lenguajes algunos de nosotros, animales humanos, es otra cosa y puede llegar a pervertirlos hasta hacerlos irreconocibles. ¿Tiene tiempo? Todo esto último queda explicado a la perfección en el artículo del enlace de más arriba y sus comentarios posteriores… creo que merecen la pena.

Etiquetas: , ,






4 Comentarios:

Blogger Javier Menéndez Llamazares dijo...

Un artículo muy acertado. Por cierto, recuerdo que un profesor de la facultad, hablando del sustrato vasco, nos decía sobre los étimos: "si es sucio y tiene erres, es vasco".
Claro que aún no se había inventado la "corrección política".

domingo, abril 22, 2007 10:20:00 AM   Editar comentario
Blogger Fran J. Girao dijo...

Muchas gracias por la valoración, Javier. No obstante, supongo que entenderás que, a pesar de mi desagrado por la imposición de la "corrección política", no puedo mostrarme de acuerdo con tu profesor. Para mí, el mayor peligro de la generalización no es ser injusto con los que no caen bajo su paraguas (implícito en la generalización va el hecho de atribuir una característica a un colectivo DE MANERA GENERAL, nunca particular o universal); el mayor peligro de la generalización es errar.

Si tu profesor hubiese dicho "si es oscuro -por origen poco claro- y tiene muchas erres y kas, es vasco", podría estar más de acuerdo. Claro que a lo mejor era un cachondo...

Un saludo.

domingo, abril 22, 2007 4:45:00 PM   Editar comentario
Anonymous Anónimo dijo...

Estimado Fran: El tema de los vascos y su relación con el castellano y América es realmente fascinante. El papel de los vascos en la conquista y colonización de estas tierras americanas fue primordial, y recuerdo a algunas familias que emigrando de vizcaya en épocas muy lejanas dejaron su semilla en esta tierra, mezclándose con las distintas etnias y haciéndose panameños auténticos. Sin lugar a dudas, una de aquellas familias vascas es la familia Arosemena, a la que pertenezco con mucho orgullo. Aquí está un enlace que narra abreviadamente la salida de nuestro primer antepasado, Joseph Gregorio Arosemena, que abandonó su tierra natal allá por 1649 en compañía de su hermano Felipe para asentarse en la ciudad panameña de Santiago de Veraguas. Nuestro apellido significa: "El hijo del carpintero o del herrero"... http://www.epasa.com/apellidos/arosemena.html El jurista más importante de Panamá es Justo Arosemena, http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial/agosto1994/images/imagen11.jpg senador y creador del Estado Federal del Istmo. ¿Es posible que el "seseo" americano tenga algún tipo de relación con la pronunciación de los vascos? Entiendo que en la lengua éuskara no existe el "ceceo" propio de la meseta castellana... Saludos,
Hermelo Altamiranda Arosemena

jueves, mayo 17, 2007 12:18:00 AM   Editar comentario
Blogger Fran J. Girao dijo...

Gracias por tu participación, amigo. Pues en efecto, Hermelo, la ausencia de la letra ce en el vascuence es algo que siempre llama la atención. La zeta viene a sustituirla pero su pronunciación es muy distinta (a ce y zeta españolas). De ahí a afirmar que el seseo americano depende de esta diferenciación vasca, me parece que va un trecho, y demasiado largo para mí. Me inclino más a pensar en un filtro de las preferencias de los hablantes y sus idiomas nativos, como pasó con el latín en los países de lengua romance.

Una vez más, Hermelo, gracias por compartir esta historia aquí. Siempre que quieras.

lunes, mayo 21, 2007 6:54:00 PM   Editar comentario

Publicar un comentario en la entrada

<< Página principal

Entérate de los nuevos artículos en ECA y ten un acceso directo en tu navegador con la barra Google 4


Imageshack Yotophoto Odeo Feedburner
StatCounter SiteMeter

(c)Copyright. Todos los derechos de los textos, sonidos e imágenes propias reservados a favor del autor .
Prohibida la copia, difusión y/o comunicación de los textos incluidos en esta web sin el permiso
expreso del titular, amparado por las leyes de propiedad intelectual de España y otros paí­ses.
A pesar de establecer un control sobre ello, el titular de este blog no puede hacerse responsable de la legalidad,
moralidad u oportunidad de los anuncios AdSense de Google incluidos.
Web diseñada para su óptima lectura en pantallas con resolución de 1024x768 pí­xeles.