viernes, marzo 24, 2006

Espanglis (y II)

Recuperemos ahora el tema abierto hace unas fechas con el spainglis, o spanglish... ¿espanglish?. No, quedamos en espanglis. Entonces hablamos del preocupante problema de América... mirémonos el ombligo. El que podría entenderse como tema de este artículo, no obstante, "el espanglis europeo", ruge con fuerza también al otro lado del charco; seguramente la gravedad y carácter llamativo del problema que describimos en la primera parte, lo tapen.

En España existe el espanglis desde la generalización de la aceptación de barbarismos y neologismos injustificados; sí, ya ha llovido, pero el proceso se ha acelerado desde mediados del siglo pasado. La invención del microchip, que sustituyó al transistor, revitalizó el ansia modernizante de finales del XIX. Así, no es nuevo el que nos "dé cosa" decir vínculo o enlace en lugar de link, o que hayamos convertido una sana tradición española de fin de semana al mediodía como el chateo, en un teclear indecente por la Red. Y ¡ojo! porque si la técnica -y últimamente la informática- tienen mucho que ver en la adopción permanente de barbarismos, no menos culpa tienen nuestras ganas de reconocimiento social, de ser considerados "a la última"... de ser cool (¡uy, perdón!).

Ese ansia de reconocimiento social por el lenguaje -que sería muy digno de estudio- ya lo apuntamos como base del espanglis de la comunidad hispanoamericana en los EE.UU., pero también lo sufrimos en España. Porque, por muy pesados que nos pongamos al teléfono y pacientes sean los teleoperadores, el soporte telefónico de una empresa no nos va a aguantar nada: sólo ha sido mal traducido del support inglés. Pasa igual con el tema, también tocado en este espacio, de la traducción de gender violence, que supongo muy lícito en inglés pero que en español nos remite a una especie de batalla de palabras (el género es una categoría gramatical).

El problema del dualismo neologismo/barbarismo, que yo vivo como "palabra de origen extranjero con legitimidad o sin ella para penetrar en el español", es el de siempre: deberían aceptarse como normales aquellos vocablos de otras lenguas que añadan algún tipo de matiz a la palabra que, en español, no se consiga si no con una enorme perífrasis o frase pseudoeterna. Así, ese soporte no es ni más ni menos que una ayuda. El problema de un casting, por ejemplo, es que no es una simple "prueba"; más bien sería una "prueba para un puesto relacionado con lo audiovisual, delante de la cámara o el público". Siendo honesto no se me ocurre una expresión española más corta y fidedigna.

Pase eso. Pero ¿qué hay de los que tienen una rápida y más o menos corta versión española?. Es el caso de la mayoría y de la fuente de espanglis que supone la informática, es el caso del email/correo electrónico, del link/enlace del inicio de este artículo, del mouse/ratón o del compact disc/disco compacto (algo obsoleto ya, sustituído por el acrónimo CD -¿por qué no DC?-). El problema ahí vuelve a ser el querer demostrar todo el inglés que sabemos y, también, no querer perder las décimas de segundo que separan email de correo electrónico.

La lástima de la inclusión de nuevas palabras para designar nuevas realidades, es que la labor de castellanización (si existe) es llevada a cabo por auténticos expertos -seguro-, pero en la materia en cuestión, no en lengua española. Como en todo, el sentido común nos da la clave. Utilicemos sólo los neologismos anglicistas que sepamos a ciencia cierta que no tienen una correspondencia cabal en español. Los inventos y avances hoy en día son tan corrientes y diarios que no será raro que el castellano no se actualice con la misma velocidad (sobre todo si, como por desgracia pasa, los adelantos no vienen del entorno latino).

Todo iba mejor cuando nosotros poníamos los nombres a los inventos o se hacía a nuestra manera. Dice más de la innovación que designa la palabra tele-visión que el vocablo chip (que, además, y entroncando con la polisemia endémica del diccionario inglés que denunciamos en otro artículo, significa tanto "pastilla de silicio" como "patata frita" -¿alguien lo entiende?-). Si, hoy, sabemos que la solución es sólo traducir literalmente el barbarismo y suena bien, o que hay una expresión, no igual, pero equivalente... hagámoslo. No nos dejemos vencer, haciendo ostentación de un inglés y despreciando una herramienta tan demoledora como el español.

8 comentarios:

Marta dijo...

Me ha encantado leer éste artículo.Estoy totalmente de acuerdo en que en determinados casos puede incluso ser necesario el espanglis cuando no existe una palabra española más exacta para referirnos a una determinada cosa y en otras es una pena dejar que nuestras palabras caigan en el desuso y así passemos de dejar el coche en el aparcamiento a dejarlo en el parking casi sin darnos cuenta.Enhorabuena por el artículo.

Fran J. Girao dijo...

Muchas gracias, Marta, por tu apoyo y consenso.

shailen dijo...

In India
we got Hinglish !!!

its hindi + english ...

i guess the whole world is going through this ....

nice blog btw ;)

Fran J. Girao dijo...

Wow! I will find out more things about "Hinglish", I think it is a curious topic... (like Spanglish). Thanks for your visit and for your congratulations!.
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¡Vaya! Intentaré averiguar más cosas sobre el "Hinglish", creo que es un tema curioso... (como el espanglis). ¡Gracias por tu visita y por tu felicitación!.

Sergio dijo...

Concuerdo contigo en rechazar esa atracción absurda por lo inglés, pero no es excusa para... bueno... ya que lo criticas debes saber que en español "CD" no es acrónimo, jamás, sino sigla. Parece que te rendiste al concepto inglés de "acronym".

Fran J. Girao dijo...

Gracias por el consenso.

Lo siento Sergio pero no puedo acordar contigo en lo siguiente. En este caso, la RAE dice de acrónimo: "sigla que se pronuncia como una palabra". "Cd" viene en el DRAE (además de "CD-ROM" y "cederrón") como un vocablo más. En efecto, una sigla es la "palabra formada por el conjunto de letras iniciales de una expresión compleja" pero, como ves, la definición de "acrónimo" nos permite su uso también para "cd".

Resumiento y acabando: si creemos que "cd" y "ovni" son el mismo caso, la RAE (en su DRAE) usa el "objeto volante no identificado" como ejemplo en la definición de "sigla" y "acrónimo", en las dos.

Juan del Amo dijo...

Hay otra forma de spanglish que, para mi sorpresa, no se menciona en ninguna de las dos entradas sobre el tema.

En esa forma se mezclan no sólo palabras, sino trozos enteros de oraciones en español y en inglés sin españolizarlas.

Como ejemplo, contaré que trabajo en un hotel y en una ocasión, al preguntar a unos clientes neoyorquinos cómo abonarían su factura, contestaron con acento cubano: "Ahora tome mi credit card, pero when we checkout, le pagaremos cash".
Era verano y al día siguiente comentó la madre: "Con esta calor se me levanta headache".

Fran J. Girao dijo...

Gracias por la aportación, Juan