viernes, enero 19, 2007

Manipulando, que es gerundio

Hay que tener mucho, pero que mucho cuidado con las palabras y sus conjuntos. Han puesto y quitado reyes, declarado guerras, unido reinos… han hecho reír y suicidar, matar y nacer. Cuanto más potente es un idioma, mayor es la concreción que, queriendo, con él podemos alcanzar y por lo tanto mayores las posibilidades y más grandes las metas. Pero, como cualquier arma, se puede usar para el mal… y el español es una lengua de un calibre enorme…

Lo cierto es que la idea de tratar este tema se hizo insoportable (hasta el punto de tener que explotar en este artículo) cuando observé hace pocos días cómo en una serie de televisión parecía que se tipificaba el verbo “ayudar” para la acción de matar a una persona con una enfermedad terminal, para practicar la eutanasia. Piense lo que piense de que esta medida sea hecha legal o no, hágame un favor y pregúntese: ¿por qué se recurre a ese eufemismo?. No deja de rondarme la idea de que el que así habla, sustituyendo el objetivo, cierto y directo “matar” (por no decir “asesinar”) no las tiene, en su conciencia, todas consigo. Yo pinto una verja de verde y, como sé que no hago nada malo, no lo llamo “acariciar la verja” o “cubrir de barniz plástico de color esmeralda el perímetro de madera delimitante de mi casa” –lo que supone, por cierto, un cursi circunloquio, que me apunto-. Sin embargo, hoy, lo de “ayudar” no se cae de la boca del que se está pensando cargarse a una persona… o del que ya lo ha hecho.

Vaya por delante, desde ahora –aunque se aplique también a lo anterior-, esto: no haré ninguna trampa consciente con la lengua en este escrito que, eso sí, sin poderlo evitar, tendrá que dejar traslucir algo de mi pensamiento personal. En ello incluyo argumentos viciados, medias verdades o el uso (aunque jugase a favor de mi tesis) de definiciones de diccionario que pueden pasar y cambiarse: en su lugar usaré un conjunto de definiciones mucho más perdurable, el sentido común.

Más manipulación: desde hace unos meses, informativos y periódicos llevan a lugar destacado el “proceso de paz” del Gobierno del 14M con la banda terrorista ETA. El hecho de usar la palabra “paz” consigue, para los interesados creadores de la expresión, un doble objetivo: presupone un estado anterior de “guerra” y, automáticamente, margina a quien se oponga a esta iniciativa de un partido político concreto, porque… ¿quién puede oponerse a la paz?. Durante más de treinta años la banda terrorista ETA ha matado a más de mil personas; el Gobierno español se ha dedicado a perseguir a los delincuentes durante este tiempo, pero la desgraciada dinámica del criminal y de la policía no es una “guerra”. En una guerra, con dos bandos, cada uno tiene sus razones para pugnar, invadir, luchar y matar. Aquí solo matan unos y solo unos son matados. Usando la expresión “proceso de paz”, se legitima a una banda de animales asesinos sin sentido. Por descontado, con esta viciada expresión, el que manifieste su creencia en que la negociación con terroristas sienta terribles precedentes, que es antidemocrática por definición, que treinta años de muerte no pueden dar derecho a nadie a sentarse a hablar sobre cualquier reivindicación con un Gobierno, queda automáticamente señalado como “enemigo de la paz”, en nuestra particular sociedad.

No podemos tampoco obviar lo que nos encontramos frente a nuestras narices: la defensa de esta expresión como defensa de una “marca política”. Llamo así a aquellas expresiones o eslóganes que un partido hace que se asocien a él, bien por su protagonismo en lo que describe, bien por su participación. Cualquier experto en marketing le podrá disertar sobre los enormes costos y lo difícil del lanzamiento de una marca comercial al mercado. El que la gente tenga en la cabeza y pueda asociar logos, melodías, colores, etc a Coca-Cola, Nike, Telefónica, Repsol (y demás mucho menores también) es tremendamente valioso, útil y caro… La expresión “proceso de paz” es sólo eso: una locución con connotaciones positivas que es asociada a un partido político, que será convenientemente recordada en período electoral pero que no responde a lo que lingüísticamente anuncia. Y es que ese es el problema: si un grupo político proporciona un bien a la sociedad, de manera legal y transparente, y crea una forma de llamarlo que cala, no veo inconveniente moral en que lo use para su publicidad. El actual proceso negociador (¿a que no suena tan bien?) del Gobierno es todo lo contrario.

De todas maneras ya habíamos tratado, sucintamente, el tema de las “marcas políticas” con un ejemplo que deja bien a las claras el que es tan caro lanzarlas que, a pesar de que se reconozcan ¡incluso faltas lingüísticas! en ella, da igual, se siguen usando y con orgullo. “Violencia de género”; ya explicamos más ampliamente que el “género” no es el “sexo” de las personas y que, dicho así, ese desgraciado mal de nuestro tiempo está mal dicho. La RAE se lo advirtió al partido en el Gobierno, pero ¡claro!, ¡ponte tú ahora a cambiar la expresión de la cabeza de la gente, con lo que nos ha costado metérsela!... Y es triste, sí, pero la situación de mujeres, disminuidos, niños y ancianos es un simple bien de mercadeo electoral para esa gente sin escrúpulos… Y podríamos seguir, porque hasta los informativos ponen a los “Okupas” con “k” y mayúscula, disfrazando una violación de la propiedad privada y la ley en un movimiento pseudo filosófico (¡agárrense!) con nombre propio…

En serio, quijotes españoles todos (como somos), cuidado con el castellano, que lo carga el mismísmo diablo.

4 comentarios:

Galatea dijo...

Amigo Albatros: Quizá los médicos, cuando matan a un ser humano practicando la eutanasia, de lo que son conscientes, es de que están ayudando a morir, a morir dignamente y no matando. Puede que a las jeringas de los doctores, como al castellano, también las cargue el diablo, pero de lo que estoy segura es de que en medicina, cuando eso se hace es porque se está prestando ayuda, tanto de acción como de intención, y no se dice ayudar para disimular que estás matando a alguien.
Por cierto, veo que tú también ves House. Es una buena serie y plantea muchas cosas interesantes. Espero que la disfrutemos juntos.
Un saludo.

Fran J. Girao dijo...

No dudo de la intención de quien la practique cuando alguien se lo pide. Lo que digo, Galatea, es que no creo que las tenga todas consigo, moralmente, si hace falta utilizar un eufemismo como el de "ayudar". Si un médico quiere "ayudar" que lo haga en su campo, que es el de la cura, no el de matar a nadie.

La dignidad muriendo de alguien está en su cabeza. Alguien no muere dignamente cuando es ahorcado porque se supone que el peso de su crimen lo acompaña. Alguien no muere dignamente cuando es injustamente fusilado por que se le humilla de manera infame y se acaba con su vida de manera cruel. Pero si la Naturaleza ha obrado un mal en nuestro cuerpo, no hay nada de indigno en ello, ni en sus efectos (por dolorosos que sean), ni debería provocar indignidad en la cabeza del paciente.

En efecto comparto tu gusto por House, amiga, aunque en ocasiones como ésta veo cuán distintas son nuestras culturas (la anglosajona y a latina) aún, como en aquel episodio en que ponían a una monja católica como una especie de extraterrestre, prejuzgándola como una obsesa del infierno, el mal y el pecado...

Resumiendo: si quieren ayudar, que lo curen; si no pueden, que no hagan más, pero que no llamen "ayudar" a "matar" (porque "ayudar a morir" es un circunloquio cruel para "matar"), ni contravengan su juramento:

"
A nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no administraré a la mujer supositorios para provocarle aborto; mantendré puras mi vida y mi arte.
"

Un afectuoso saludo.

Cicerón dijo...

Reconozco que de entrada ya manifiestas que en el artículo dejarás traslucir tus opiniones personales, pensamiento político diría, y me parece correcto.

Pero claro, tu postura impregnada de ideología, hace que te apartes del fin esencial del mismo, ya que analizas el castellano a partir de tu pensamiento ideológico, y esto me parece que es hacer trampa (y lo digo con mucho cariño pues sabes perfectamente el respeto que te tengo).

Digo que es hacer trampa porque nuestra lengua, como bien dices al principio del escrito, es muy rica y por tanto sólo utilizas los términos que te interesan, y esto es simplemente manipulación. Veámoslo:

Nos dices que utilizar el término de “ayudar a morir” es un eufemismo para decir simplemente que se ayuda a matar porque, obviamente, tú estás en contra de la eutanasia. Pero resulta que el término “morir” significa “llegar al termino de la vida”, y al mismo se puede llegar de muchas maneras, unas matando, ya sea de forma legal (que es sino la pena de muerte) o ilegal, otras optando voluntariamente mediante el suicidio y otras como, cuando no se puede, solicitando de otros que presten los medios para hacerlo, y aquí aparece la palabra “ayudar” cuya primera acepción es “prestar cooperación”.

Por tanto estamos ante “prestar cooperación para llegar al termino de una vida” y cuando esta es una decisión voluntaria no tiene porque identificarse con una acción agresiva contra alguien para quitarle vida contra su voluntad, como tú haces al identificar matar con asesinar, que son conceptos distintos. Porqué si utilizases solo el matar igual a morir se podría aceptar, ya que matar es quitar la vida, pero asesinar, es otra cosa distinta, como vine sabes. Por tanto utilicemos correctamente el idioma, como sabes hacer perfectamente y démosle su justo contenido.

Obviamente estás en contra la eutanasia, tienes todo tu derecho, pero pocas veces has visto la desazón moral de alguien que quiere finalizar con su sufrimiento y unas “malditas” reglas morales que no se sabe quién ha inventado se lo impiden. Por suerte aquí ya no se puede matar legalmente, y algún día también podremos decidir libremente sobre nuestra existencia que, no olvidemos, sólo es nuestra y de nadie más.

Largo y tendido podría hablar también de tu gran criticada utilización de la frase “proceso de paz”, pero si miras (como muy bien sabes) las acepciones a la palabra paz, no todas se corresponden con su oposición a la guerra, precisamente también se puede utilizar como reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia.

Tuyos siempre

Cicerón
Arraona

Fran J. Girao dijo...

Quiero empezar puntualizando una observación tuya sobre unas palabras mías: la idea que exponía era que el texto, por las argumentaciones a presentar, por sí mismo, iba a mostrar posturas mías, pero ello no es distinto a cualquier artículo, de opinión o no, que cojas, mío o de cualquiera. La subjetividad en el texto empieza con la primera palabra escrita. Con el "quiero" con el que he comenzado, dejo traslucir mis posiciones, mi pensamiento y mi persona... ¿por qué "quiero" y no "deseo" o "voy a"?, pues por mis razones, sin duda alguna.

Le doy tanta importancia a esto porque, en efecto como tú haces, está relacionado con lo que comentas en tu segundo párrafo... y he de decirlo: en el artículo apoyo mi pensamiento en la lengua y su manifestación -en el uso que le dan algunos-, y no al revés. Del análisis del uso del idioma, extrapolo resultados e intenciones de terceros, y no viceversa. Paso a explicarlo, con tu ayuda.

Los significados de "matar", "morir" y "asesinar" son mucho más sencillos de lo que me trasladas. Identifico "ayudar a morir" con "matar", en efecto, pero en ningún momento me pronuncio, ni lo voy a hacer, a favor o en contra de la legalización de la eutanasia. Como dices, "morir" es llegar la vida a su término y "matar" es acabar con la vida de otro. Ya está, no creo que haga falta más. Si cogemos, como haces tú, el DRAE, "asesinar" añade premeditación al asunto -que es delito, en cualquier caso-. El hecho de que una persona pueda encontrarse en un trance lo suficientemente importante, inhabilitante, doloroso... (lo que quieras) como para llegar a querer morir, no faculta a ninguna persona para creerse con derecho a matar -"asesinar", si lo hace con premeditación- a nadie. El suicidio es una cosa y matar a otro, otra.

Dices:
y otras como, cuando no se puede, solicitando de otros que presten los medios para hacerlo, y aquí aparece la palabra “ayudar” cuya primera acepción es “prestar cooperación”.

Y el que ayuda a morir... ¿qué hace?. Mata, Cicerón, mata. En efecto, como dices, "ayudar" es "prestar cooperación", no "matar"; ni lo confundamos ni lo intercambiemos. Si ayudo a mi hermanita a aprender a leer, la enseño; si la ayudo a morir, la mato. En el caso que denuncio en el artículo, el relacionado con la eutanasia, se escucha más el eufemismo "ayudar" que "ayudar a morir", quizá por lo ridículo que suena y el sinsentido que supone. Se llama tabú; es un tabú personal, "he matado" o "voy a matar a esa persona", pero suena feo, así dicho.

Yo te digo de dónde salen esas "malditas reglas morales": del interior de TODOS nosotros. Son las que hacen llamar "ayudar" al "matar", con o sin consentimiento del "muerto".

"Proceso de paz": dije que no quería recurrir al diccionario en este artículo por lo que de moral y no de académico tienen los temas que toqué; supuestas subjetivas las cosas, las definiciones cambian y el interior del ser humano no tendría por qué. El DRAE concordaría conmigo en la acepción de "asesinar" para inyectar a alguien un preparado, con o sin su consentimiento -como me has "obligado" a revelar- y contradecirme con la "paz", ampliando el sentido de la palabra de la situación de "lo que no está en guerra" a la "reconciliación" y la "vuelta a la concordia".

Si olvido (1)que las tres primeras acepciones incluyen la oposición a la "guerra" de la palabra y (2)la más que reciente asociación de la sociedad española de "paz" con el campo semántico bélico debido a la guerra de Irak y sus manifestaciones en contra, concedo que no siempre la paz es lo contrapuesto a la guerra. Sin embargo verás que en el artículo existe también énfasis en el problema que supone, socialmente, oponerse a un "proceso de paz". Es el mismo mecanismo linguístico-social que el que sucede con la "Ley de Calidad de la Enseñanza" o el "Decreto para la mejora del cultivo del meruéndano". De entrada y sin profundizar demasiado (como hacemos la mayoría) ¿qué alma malvada puede estar en contra de la "calidad" y la "mejora"?.

Connotaciones, amigo, detalles y manipulación. Un fuerte abrazo.