viernes, junio 02, 2006

A tontas y a locas

Podemos calificar a esta antigua expresión española como un viejo modismo. Según el diccionario de la RAE, "modismo" es aquella "expresión fija, privativa de una lengua, cuyo significado no se deduce de las palabras que la forman; p. ej., a troche y moche". Pues vale. Desde luego la formación de la expresión -o el modismo- "a tontas y a locas", no varía. Por supuesto es exclusiva de nuestra lengua y, si bien en el caso de otros modismos -no de este- podemos encontrar equivalentes en otros idiomas, el gracioso doble sentido que descubriremos de "a tontas y a locas", lo hace realmente único, "privativo" del castellano. Podemos encontrar más dudas a la hora de saber si realmente su significado no se deduce de sus palabras integrantes. A ello.

Hacer algo "a tontas y a locas" supone, según el DRAE, hacerlo "desbaratadamente, sin orden ni concierto". El diccionario también nos indica que, gramaticalmente, la citada es una locución adverbial, es decir, una expresión que hace las veces de adverbio en la oración, en este caso, de modo... "-¿cómo? -A tontas y a locas...". No es difícil colegir con esos datos que el modismo debe ser una resulta de obviar algún sustantivo en la oración... como "maneras". "A maneras tontas y locas" debió ser, más o menos, el original (aunque no pasase de la mente del autor primigenio).

El problema viene (o vino, ya desde el siglo XVII, que sepamos) cuando esos adjetivos "huérfanos" de nombre al que acompañar, se convierten ellos mismos en sustantivo y objetos indirectos de la expresión: don Néstor Luján recoge en su Cuento de cuentos, importante tributo, según deduzco, a Quevedo, cómo en el siglo XVII Juan de Robles en El culto sevillano, habla del angustioso compromiso del fraile Juan Farfán:

Convidáronle ciertas monjas para predicarles un sermón grave, dándole poco lugar de estudiar. Subióse al púlpito y escusóse de ello y remató la escusa diciendo: "Pero, al fin, hoy predicaremos a tontas y a locas, como pudiéramos".

Eso parece desmontar, según Luján, la opinión que defendía para Jacinto Benavente (1866-1954) la autoría de la anécdota. Es más, Cervantes usa las mismas palabras, de manera adverbial y literal (cuando insulta así a las doncellas que se entretenían en "vanas locuras"), en dos partes del Quijote. No terminemos este breve artículo sin citar -vía el recomendabilísimo Cuento de cuentos de Néstor Luján, ed. Folio en mi edición- las palabras de Cosme, en el Entremés del soldado, de Luis Quiñones de Benavente:

De aquestas palabras pocas
no os agraviéis, damas, no;
que ya se sabe que yo
lo digo a tontas y a locas.

(Espero que no en exceso se note que el artículo presente ha sido, casual y excepcionalmente, un tanto a tontas y a locas escrito, dado el tiempo que para él he tenido y mi compromiso semanal con los lectores. A tontas y a locas, lo juro, independientemente de quién lo lea).

2 comentarios:

zeta dijo...

Yo lo leí cuando buscaba el significado de la expresión: gracias, lindo blog.

Fran J. Girao dijo...

Gracias, amigo.