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lunes, agosto 25, 2008

Cómo hacer que el castellano nazca en territorio cántabro

Publicado en el diario El Mundo Hoy en Cantabria el 24 de agosto de 2008. Accesible también desde el blog Fran Girao en El Mundo.
El Gobierno se lanza a la promoción internacional del proyecto Comillas «apuntándose» a la tesis de que el español surgió en el valle de Valderredible
La leyenda de San Millán le incluyó, al igual que a Santiago, en varias batallas de la Reconquista
«Conoajutorio de nuestro dueno, dueno Christo, dueno Salbatore, qual dueno get ena honore, equal dueno tienet ela mandatjone cono Patre, cono Spiritu Sancto, enos sieculos delosieculos...». Puede que usted no reconozca lo precedente como castellano. Lo que es seguro es que no es latín y que los expertos de todo el mundo las tienen como las famosas glosas emilianenses, los primeros balbuceos del español. La polémica reabierta por el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, volviendo a poner encima de la mesa lo que para él, según declaró, eran las tesis recién descubiertas del profesor asistente Gregory Kaplan, va más allá de dónde se encuentran las primeras pruebas escritas. El americano dice creer que fue en Valderredible donde primero se habló uno de los tres idiomas universales.

Siglo VI después de Cristo. Bárbara, una mujer con parálisis parcial, es llevada hasta el refugio del anacoreta Millán (Aemilianus, por aquel entonces). El fervor, la comunicación con Dios y la oración del anciano curan a Bárbara, que quedará agradecida de por vida al Creador y al veterano asceta. La clave donde Kaplan introduce los dedos es en la situación de tal (y otros) milagro del que sería considerado santo, más tarde.

Gregory B. KaplanKaplan dice alejarse de la que supone una de las fuentes a la hora de cercar y limitar la vida del longevo (llegó a vivir, según se cuenta, 100 años) ermitaño: Gonzalo de Berceo (1197-1264) ya que, el que para el resto del mundo es el primer poeta en castellano cuyo nombre conocemos, para Kaplan es un mentiroso falsificador.

El americano se remonta al primer relato conocido y conservado de la vida y milagros de San Millán. Titulado sencilla y precisamente así (Liber de vita et mirabilibus Sancti Emilíani), fue escrito hacia el año 640 por San Braulio (590-651), obispo de Zaragoza, menos de 100 años después de la muerte del santo. Kaplan dice encontrar ahí indicios (y son sólo eso) de que el oratorio al que se retiró San Millán los últimos 30 años de su vida (en el que realizó, según Braulio, el milagro de curar a Bárbara) estaba en Valderredible y no en La Rioja, en el actual complejo-cenobio de los monasterios de Yuso y Suso.

Lo más arriesgado
Con todo y a pesar de la serie de datos inferidos de los nimios detalles que Braulio da, puede que lo más arriesgado sea que Kaplan quiere localizar en espacio y tiempo el nacimiento del castellano, ligándolo al culto que se desarrolló en torno al santo en su retiro (sucediese, donde sucediese, para Kaplan en Cantabria). Recientemente, de hecho, la catedrática y directora de los archivos epigráficos de la Universidad Complutense de Madrid y del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Isabel Velázquez, ha afirmado que «no tiene mucho sentido» pretender ubicar en un lugar concreto y en una época determinada el nacimiento del castellano. Velázquez ha opinado que el castellano comenzó a hablarse de manera coetánea en muchos lugares y el que se encuentren documentos con inscripciones en romance o castellano no supone que el lugar del hallazgo pueda configurarse como el centro del nacimiento de esa lengua.

Puede que ahí radique el quid de la cuestión, ya que, aunque se demostrase que San Millán oró y murió en Valderredible en lugar de en La Rioja, enlazar un simple culto con el nacimiento de un idioma es, cuando menos, atrevido. De hecho, San Millán de la Cogolla es considerada la cuna del castellano no por haber albergado a la comunidad que surgió en torno al santo varón, sino porque fue entre sus fondos en los que se encontraron las afamadas glosas emilianenses.

Jugando al juego de Kaplan, esto es, atendiendo a Braulio –lo que aislado, no tiene nada de malo– y no a Gonzalo de Berceo, sabemos que Bárbara era de Amaya. La capital de lo que, tras la conquista visigoda (en el 574) sería el Ducado de Cantabria está –en la actual provincia de Burgos– a tan sólo 20 kilómetros de Valderredible y, en cambio, a más de 100 de San Millán. Esa es una de las pruebas de cargo de Kaplan: al estar Amaya más cerca de Valderredible, es más probable que el punto donde trasladaron a Bárbara para que viese a San Millán fuese actual territorio cántabro y no riojano.

San Braulio de ZaragozaBraulio detalla la vida y mudanzas de Millán a lo largo de su larga historia. De pastor de ovejas pasa a entrar bajo la protección del monje San Felices, que vive en Bilibio, cerca de lo que hoy es Haro. De ahí, tras ganar fama y atraer peregrinos a Berceo, según Braulio, Millán se retira a nada menos que 40 años de meditación y vida austera y ascética en el monte Distercio, en las inmediaciones del actual complejo monacal de la Cogolla.

Tras tamaño retiro, el obispo de Tarazona, Dídimo, le encargó la parroquia de Berceo, donde sería acusado por varios clérigos de «malgastar» bienes eclesiales, donándolos a los pobres. Es aquí donde Kaplan trata de ver la conexión cántabra. Braulio dice: «quitándole entonces el cargo que antes tenía, pasó inocente el resto de su vida en el sitio que ahora se llama su oratorio».

El retiro
El profesor asistente americano mantiene que, puestos a alejarse de la comunidad religiosa que le había expulsado, tiene más sentido alejarse realmente (hasta Valderredible) que los dos kilómetros que separan Berceo de las cuevas de la Cogolla. Kaplan no observa lo lógico de volver a retirarse a un sitio que ya conocía, (lo que hoy es el monasterio de Suso, construido a partir de las cuevas donde habitó el santo).

Cree que cuando Braulio dice: «acercándose la hora de su muerte, llamó al santísimo Aselo, presbítero, con quien vivía en compañía, y en su presencia aquella alma felicísima, libre del cuerpo, fue al cielo. Entonces, por diligencia de aquel beatísimo varón, llevado su cuerpo con mucho acompañamiento de religiosos, fue depositado en su oratorio, donde está», se refiere a que, en el siglo VI (momento de Braulio) el oratorio era una de las ermitas de Valderredible (Arroyuelos, Cadalso, Campo de Ebro, Santa María de Valverde, Villaescusa de Ebro y San Miguel de las Presillas) y observa un traslado posterior de sus restos, al actual San Millán de la Cogolla.

La hipótesis de Gregory Kaplan se apoya también parcialmente en que las primeras noticias del monasterio de la Gogolla no llegan hasta el 959, en un documento llamado De confirmatione monasterio, estudiado y referido por el hispanista inglés Brian Dutton.

Además, en El culto a San Millán en Valderredible se expone que la profecía de San Millán, que San Braulio recoge, acerca de la caída de Cantabria en manos de Leovigildo refuerza la idea de que el santo residía en ese territorio. A pesar de que se desconoce con exactitud los límites del territorio cántabro en los alrededores del siglo V y VI, la mayoría de las precisiones concuerdan en situar la actual San Millán de la Cogolla en la zona limítrofe, lo que podía hacerle caer en un área de influencia cántabra. Eso explicaría, también, por qué San Millán, según Braulio, a través de un mensajero, «manda que el Senado se reúna para el día de Pascua».

Más allá, el investigador americano aprovecha el desconocimiento que se tiene en la actualidad de la situación de lugares citados como cercanos al refugio de San Millán como Banonico, Prado o Parpalines.

A esto se puede alegar que el profesor de Historia Antigua de la Universidad de La Rioja, Urbano Espinosa, relaciona Prado con Vergegium –Berceo– en su estudio La ciudad en el valle del Ebro durante la Antigüedad tardía). Braulio dice de Prado «que no está lejos de su oratorio», lo que concuerda aún hoy en día con la distancia entre Berceo y el complejo de San Millán de la Cogolla (apenas dos kilómetros).

A toda la teoría de Kaplan, a la que el consejero de Cultura de La Rioja, Luis Alegre, respondió esta semana con el cúmulo de siglos de historia del cenobio riojano, se puede contestar con las sabias reflexiones del padre Rafael Nieto, viceprior del Monasterio de Yuso y al que los vaivenes políticos que puedan surgir a raíz de la reivindicación de Revilla le dan más bien igual.

Este veterano religioso opina que: «eso de cuna de la lengua es un eslogan publicitario muy bueno, pero la verdad es que la lengua no nace ni en un sitio ni en otro, ni tampoco en un momento concreto... la lengua es algo mucho más vivo, producto de la evolución de mucho tiempo y en un territorio muy amplio. Y en concreto, el romance es una evolución del latín, de ese latín vulgar y mal hablado que trajeron hasta estos valles las legiones romanas».

En resumen
Imaginando que el americano tuviese razón y San Millán pasase los últimos 30 años de su vida en un territorio que nunca antes había pisado; aceptando que (otra de las tesis que al actual Gobierno cántabro le han encantado) el supuesto culto a San Millán en Valderredible hubiese supuesto el germen definitivo del Camino de Santiago; incluso animando y felicitando a Kaplan cuando consiga su declarado próximo reto (hallar pruebas escritas de paleocastellano en Valderredible); lo único que no se admite, no ya según el corpus creado por Menéndez Pidal y seguidores acerca del nacimiento del español, es que alguien manifieste, más allá de un «eslogan publicitario» que ha encontrado la cuna del castellano.

San Braulio, obispo de Zaragoza y discípulo de San Isidoro concluye su obra, escrita hace más de 1.300 años, según traducción del padre recoleto Toribio Minguella (1836-1920) así: «Hemos cumplido lo que prometimos: resta finalizar nuestro trabajo expresando nuestra acción de gracias a Cristo, Rey de los cielos; pues con su ayuda e inspiración hemos comenzado y concluido este opúsculo. El nos ha concedido que contemplemos la vida de los varones santos, para consuelo de nuestras miserias presentes; Jesucristo, que vive con Dios Padre y el Espíritu Santo, uno por todos los siglos de los siglos».

Tras firmar ese final, el quincuagenario obispo no podía ni imaginar que el relato que describía la vida de un santo iba a causar polémica bastante más de un milenio después. La raíz de la misma se podía solucionar con el texto de Gonzalo de Berceo (de seis siglos más tarde) pero no si le consideramos un manipulador interesado, como hace Kaplan.

Al final, de nuevo, queda la sentencia de Dámaso Alonso: «el latín llega a ser el español a lo largo de una evolución lentísima y constante, y nunca podemos cortar por un punto y decir que ahí está el español recién nacido». Y esté donde esté Banonico e hiciese milagros donde los hiciese San Millán, los primeros trazos castellanos siguen en el monasterio de Yuso, en La Rioja.

Despiece: La idea necesaria para la base de la hipótesis: Berceo era «anticántabro»
Dice Kaplan que «aunque Dutton –hispanista inglés– reconoce que Berceo escribió La vida de san Millán para propagar la fama del santo y contribuir a la prosperidad económica de su monasterio, este estudioso asevera que a la Vita de San Braulio, Berceo sólo agrega detalles menores. A diferencia de lo que Dutton opina, no todos los cambios son menores, sino que algunos son especialmente significativos, como los que sirven para fortalecer el enlace entre Millán y el cenobio de la Cogolla».

El americano ve, pues, en los escritos de Berceo una intención que denomina «anticántabra» y una voluntad de desterrar la vinculación que el investigador cree real entre el santo y Cantabria. Así lo que Braulio no localiza inequívocamente y Kaplan utiliza para colar a Cantabria, habría sido usado por el primer poeta de nombre conocido en castellano para, en una de las primeras campañas de marketing del medioevo español, afianzar los lazos de los restos del santo con San Millán.

Si bien es cierto que en la época medieval se dieron casos de ensalzamiento de las falsas raíces de distintas reliquias (que muchas veces eran compradas por los monasterios y lugares de culto), Kaplan parte de un falso supuesto: haber demostrado inequívocamente en sus páginas precedentes la relación de Valderredible con el santo: «una de las alteraciones hechas por Berceo tiene que ver con la ubicación del oratorio de San Millán. Como se ha demostrado, la obra de Braulio indica que el oratorio está en Valderredible...»

martes, agosto 12, 2008

Miles gloriosus, más "gloriosus" que nunca (+audio)

Lo que sigue es un fragmento de la converación mantenida con Pepe Viyuela, días antes del estreno de Miles Gloriosus en la arena emeritense, en julio de 2008...
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Miles Gloriosus, interpretado por Pepe Viyuela y José Sancho ha batido todos los récords de público en el teatro romano de Mérida. Su éxito se explica mediante una conjunción de actores geniales, una historia universal (o, al menos, latina, nuestra), una adaptación absolutamente respetuosa con la historia y el espectador y un gusto exquisito en la dirección, por parte del novel canario Juan José Afonso. Hablemos de uno de los temas de este rincón de Internet; hablemos de cultura latino-hispánica; hablemos del antecedente de nuestras comedias del siglo de oro. Así, sí, Festival de Teatro Clásico, así, sí.

Nunca había visto una espantada de un teatro igual. Y Mérida no se merece eso. El Festival de Teatro Clásico se reconcilió con el mundo, tras la infame exhibición de 2007 con una adaptación de “Los Persas” de Esquilo que insultaba a la bandera, a los soldados en Afganistán y a las milenarias piedras emeritenses. La valía de los que trabajan todo el año para que todo quede genial en los meses de verano no se merecía esa “exhibición”.

Pasó un año y un Miles Gloriosus adaptado en una forma en la que el mismísimo Plauto hubiese dado el placet (lo justo para seguir haciendo reir a un público, también latino, 2.000 años después) volvió a poner al Festival de Teatro Clásico de Mérida donde se merece. Mérida no se merece camiones en el escenario, ni fusiles ni alzas de "drag queen". Las obras con el texto original no tienen sentido, pero tampoco se puede atraer a un público diciéndole que va a ver teatro clásico y meterle alegato moderno tras alegato pos moderno (“in medium virtus”, ¿no?). Todo esto lo deja bien claro el director, Juan José Afonso, en el texto aquí reproducido:

“No hemos tomado la decisión de realizar un montaje con contenido político, o como piensan muchos analistas de la obra de Plauto; profundizar en una propuesta antimilitarista, o de crítica al poder…porque cuanto más entramos en la función más creemos que se trata de un simple retrato de la estupidez humana.


Lo que ocurre es que alrededor de esa estupidez flotan los intereses más mezquinos del ser humano. O sea, lo habitual también en nuestros días. Es por ello por lo que personajes de otra época nos siguen pareciendo cotidianos en el actual paisaje humano. No creemos necesario sustituir la lanza por el fusil de asalto. Interesa poco si el objeto de la codicia es un trozo de buena carne o un Ipod de última generación.

Es evidente que Miles es un ser odioso, pero todos, por sus propios intereses, han contribuido a convertirle en quien es. La historia nos ha dejado claro que a la sombra de intereses burdos han medrado verdaderas bestias. Queremos contar esta historia de la forma más sencilla que nos sea posible, poniendo el acento en una interpretación poco estridente lo mas cercana al espectador y algo alejada (en lo posible) de la farsa, que en si mismo el teatro de Plauto posee"


Pepe Viyuela es un payaso. Y entiéndase esto, con la mayor carga posible de cariño y admiración. Es un profesional como la copa de un pino y lo vuelve a demostrar en las piedras de Mérida (y allá donde vaya de gira) con el Miles Gloriosus. Tómese en la acepción que se quiera (“glorioso”, sin más, o con el matiz desfasado que tenía en origen, “fanfarrón”) el Miles Gloriosus en la piel de Viyuela es más “gloriosus que nunca”.

José Sancho llena el teatro con su voz y encarna a un Centella inteligente y cómplice. Un placer. Es seguro que, haciendo honor a lo que tenemos de ellos, los antiguos romanos, que es casi todo, salvo el gusto por la esclavitud de alguno de ellos, Mérida sabrá darse cuenta de que esto (y no sólo en el terreno de la comedia) es lo que interesa (ahí la taquilla) y sus grandes profesionales (escena, gestión, dirección, comunicación) sabrán seguir honrando nuestros orígenes (ahí, desde donde sea, viéndonos, juzgándonos, los clásicos).

miércoles, julio 23, 2008

Entrevista a Víctor García de la Concha

También accesible desde el blog Fran Girao en El Mundo, reproduzco a continuación la entrevista mantenida para el diario El Mundo Hoy en Cantabria con don Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española.

Visitó Cantabria con motivo de las jornadas de trabajo del nuevo CORPES XXI, la recopilación global de la RAE de textos en castellano, para el estudio del español, en la que colabora la Fundación Comillas. En sus didácticas respuestas y en sus preguntas retóricas se nota su carácter de, como él dice, «muy profesor»

En el marco de la biblioteca del Palacio de Sobrellano, Víctor García de la Concha conversa tranquilo, amable, a pesar de que le esperan para una comida en el Capricho de Gaudí personalidades como el presidente de Cantabria. Habla con ganas e ilusión a pesar de sus 74 años, extraordinariamente bien llevados, de lo que le apasiona: el castellano, o como él lo llama, a modo de sinécdoque, «la lengua».

Pregunta.—
¿Por qué actualizar el CREA mediante el CORPES? ¿De dónde parte la necesidad?
Respuesta.—De la necesidad de organizar permanentemente la base de todos los trabajos académicos. El artículo primero de los estatutos señala que la función de la Academia es velar por la unidad de la lengua con el resto de las academias. Dice textualmente «velar porque los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico».

El español es una de las lenguas más trabadas en unidad. Uno puede recorrer América, casi desde Alaska, a la Patagonia sin problema ninguno de comprensión; puede haber alguna variedad léxica en la denominación de un plato de gastronomía o de un pájaro, pero su unidad es muy superior a la que tiene, por ejemplo, el inglés.

Esto le da robustez y es una de las bases de su capacidad de expansión, que se está demostrando hacia el norte con Estados Unidos y en el sur, hacia Brasil. No perdamos de vista que la lengua tiene en estos momentos su eje central en Hispanoamérica. Los españoles somos sólo la décima parte de los hispanohablantes y la fuerza expansiva viene de los movimientos migratorios desde los países Hispanoamericanos.

Esa expansión consolida la lengua, ya que es una lengua tan trabada, tan unida, que con su mero ejercicio se expande hacia los países donde migran los hispanohablantes. ¿Cuál es la función de las academias? Fijar ese lenguaje. Fijar no quiere decir dejarlo quieto, sino estar atentos a cómo va evolucionando. ¿Cómo se expresa y en dónde se sustenta la unidad? En tres grandes códigos: el léxico, que es el diccionario, la gramática y la ortografía. Estamos haciendo, con todas las academias, un diccionario que no sea sólo el del español de España, sino el del español universal.

La semana pasada estuve reunido con los directores de todas las academias en Santiago de Chile; me decía el director de la academia cubana: «¿Cuándo empezáis a marcar los términos como españolismo?». Ya lo hacemos, en el DRAE hay mucho términos que pone marca España, como en otros consta marca Cuba o marca Argentina.

Para poder hacer eso, necesitamos tener la documentación más actualizada de cómo va evolucionando la lengua y eso tiene su base en estos corpus que son grandes ficheros informáticos en los que se recogen testimonios del modo de escribir y hablar. El 70% de las formas allí recogidas proviene de América. No quiere decir que ese 70% sean cosas distintas de las que se dicen en el español de España porque la unidad del léxico, su universalidad, supera el 90%.

En torno al 90, 91% de las palabras que usamos los hispanohablantes son comunes. Sólo en un 9%, correspondiente a léxico cultural, de gastronomía y demás, es donde se produce la diversidad. De ahí la necesidad de que tengamos esos corpus actualizados y ofrecidos a todo el mundo a través de Internet.

P.—¿Ya tenemos previsión de cuándo saldrá la vigésimotercera edición del DRAE?
R.—Como sabe, el diccionario está actualizado día a día, porque a medida que vamos aprobando palabras todas las academias, las vamos añadiendo a la página electrónica. La página del diccionario recibe 750.000 visitas al día. Allí se pueden encontrar las modificaciones ya aprobadas…

P.—«Artículo enmendado»…
R.—«Artículo enmendado», exactamente. Veo que es usted un consultor diario del diccionario.

P.—Estudiar letras en Salamanca es un privilegio ¿y enseñarlas?
R.—Más. Yo fui catedrático del Instituto Pereda de Santander, como sabe. Quería hacer la carrera de profesor en la universidad y aquí no había, por entonces. Pasamos por La Coruña, fuimos a Valladolid y allí se me abrieron las puertas para poder enseñar en la universidad.

Estuve de catedrático en la ciudad de Zaragoza y estando allí me llamó quien era para mi un amigo entrañable, que más tarde acabaría siendo como un hermano, Fernando Lázaro Carreter. Me dijo que me fuese a Salamanca y que ni se me ocurriese ir a Madrid, aunque había una plaza allí. Yo pensé en la maravillosa ciudad que es Salamanca, en su increíble biblioteca, en su gran claustro de profesores… Tengo una gran vocación de profesor, yo he sido muy profesor. Enseñar en Salamanca era un gran privilegio. Soy catedrático emérito y sigo perteneciendo a la universidad.

P.—¿Cómo valora las presiones políticas a la academia para modificar acepciones y términos, como es el caso del significado de gallego en Costa Rica (tonto), o el reciente asunto de la ministra miembra?
R.—La Academia está abierta, porque su misión es tener los oídos y los ojos abiertos. Hay que percibirlo todo, analizarlo y tomar una decisión suscrita por las academias; porque ya no es que la Academia apruebe, es que aprueba el conjunto de las academias. Presiones recibimos de todo tipo.

Recuerdo que, siendo secretario, grupos de comunidades judías insistían para que quitáramos del diccionario la acepción de judiada como acción mala, que se consideraba propia de judías, que viene desde el siglo de Oro y que está vivo todavía en el lenguaje. ¿Podemos quitar esa acepción? No, lo único que podemos es marcarlo, diciendo que ese significado tiene sentido despectivo, como diciendo «no contribuya usted a que se difunda este sentido». Pero no podemos quitarlo porque entonces un lector de Quevedo no entendería a Quevedo.

Hay otro tipo de presiones que nos piden que cambiemos la lengua; ésta no la hace la Academia, la lengua la hacen los hablantes. Es el pueblo el que va cambiando la lengua ¿Quién tiene el poder supremo de cambio de la lengua? El uso. Nosotros estamos atentos al uso y lo que decimos es «mire usted, esto ha evolucionado de esta manera».

Recuerdo una anécdota que deja esto muy claro: la palabra elite francesa. Se confundió su acento en España y empezó a decirse élite. Dámaso Alonso luchó años y años porque el diccionario dijera elite. Una vez, en uno de los plenos, un académico eminente, trabajador infatigable, insistía: «¡Debemos mantener «elite», porque «élite» es un antietimologismo y no puede ser!». Yo le pregunté en el mismo pleno a Mario Vargas Llosa: «Don Mario, ¿usted cómo lo dice y cómo lo escribe?». Él respondió «Naturalmente, «élite»». Así, o condenábamos a la hoguera a Mario Vargas Llosa porque escribe como todos los hispanohablantes de América o admitimos la doble forma.

P.—Lleva 10 años de director de la Real Academia ¿puede hacer un breve balance?
R.—Recibí el encargo de la Real Academia y al mismo tiempo de S.M. el Rey, que es el patrono de la entidad, de dedicarme especialmente a América. Era lo que la Academia necesitaba y Fernando Lázaro lo había intuido pero él estaba limitado por una enfermedad y no podía viajar; demasiado hizo en los años en los que fue director y yo era secretario al mismo tiempo.

El hecho es que cuando él concluyó su segundo mandato y la Academia me pidió que yo le sucediera, se me indicó claramente que había que continuar esa obra y Fernando Lázaro me dijo «América», lo mismo que el Rey en la primera visita que le hice como director. ¿Qué encargo era ese? Reforzar y dinamizar la unión de la Academia española con las academias americanas al servicio de la unidad del idioma.

¿De qué estoy satisfecho? Pues de eso, pero no por una labor personal, sino por la labor de la Academia y de las academias. Porque por mucho que yo me hubiera empeñado y viajado, que me he empeñado y viajado, ya que recorro las academias americanas constantemente, si no se hubiera dinamizado la conciencia de la Real Academia Española de las academias de América de que juntas tenemos la responsabilidad de defender la unidad del idioma, no hubiera servido de nada.

Mire: cuando me hice cargo de esto, era un momento en que estaba a punto de sonar la campana; en aquel momento, México tenía preparado el proyecto de un diccionario que hubiese sido «alternativo» al de la Real Academia Española; no hace falta que le explique las consecuencias que eso hubiese tenido. Fue necesario cobrar la conciencia de que somos hermanos, de que no hay una academia superior a las demás. La de España sí que desempeña la función de primus inter pares... en concordancia habría que decir prima inter pares.

Todas las academias somos iguales y todas trabajamos en lo mismo. Recuerdo cuando empezamos con el consenso de la Ortografía: redactamos el texto y se le enviamos a las academias americanas; dijeron que sí, con alguna sugerencia, pero el director de Chile, Alfredo Matus, nos dijo: «Bueno, a esto hemos dicho que sí, pero a partir de ahora lo que queremos es, desde cero, trabajar juntos».

El año que viene aparecerá la Gramática, que por primera vez será una gramática del español total. Llevamos 11 años trabajando en ella todas las academias, un trabajo monumental. Cuando lo vean los hispanohablantes, se sentirán orgullosos de ese trabajo. Ahí hemos limado todas las diferencias, dialogado, consensuado.

De eso es de lo que me siento orgulloso, no en lo que me toca a mi, porque han sido las academias las que lo han hecho y yo he podido servir, porque me ha tocado estar ahí y es un privilegio que no olvidaré jamás, en la vida.

P.—¿Cómo percibe el perfil del consultor del CREA y el CORDE? ¿Variará con el CORPES, al amplificarse su repercusión mediática?
R.—A esos grandes repertorios lingüísticos o léxicos, los que acceden en su mayor parte son los profesionales y estudiosos de la filología y Humanidades. También compañeros suyos, del mundo de la prensa, muchísimos. Después está esa gente amante del español con la que se queda uno sorprendido, ya que teniendo un taller de mecánica en no se qué sitio, es uno de los consultores del corpus. A medida que vayamos ampliándolo y acercándolo a nuestro tiempo, irá atrayendo más consultores a sus páginas.

P.—Francisco Moreno, director académico del Instituto Cervantes y antes de la Fundación Comillas, ha declarado en alguna ocasión que Internet, antes que ser una amenaza para el español, ofrece unas condiciones inmejorables para su expansión ¿está de acuerdo?
R.—Lo suscribo plenamente. El acceso del mundo hispanohablante a Internet ha ido con retraso por la renta per cápita. A medida que se ha ido elevando y recuperando, vamos cobrando, con mayor dinamismo que otros, la presencia en Internet. Estamos en un tercer lugar y por tanto en posición de diálogo. Nos abre las posibilidades de estar ahí, en ese mundo, abierto a todo.

P.—El CREA y el CORDE están en Internet. ¿El CORPES lo estará también?
R.—Sí, también.

P.—Retos de la Academia para el siglo XXI, don Víctor…
R.—Bueno, estamos ya en el siglo XXI. Ahora vamos a terminar la Gramática, una obra monumental que se va a publicar en su versión extensa, con más de 3.000 páginas, en forma de compendio, con alrededor de 600 páginas y en forma de epítome, en cartilla. En el año 10 se termina el Diccionario de Americanismos, un proyecto de la RAE desde el siglo XIX, que solamente ahora, con las academias americanas, hemos sido capaces de llevar a cabo.

Estamos preparando una nueva edición de la Ortografía, que sea más atractiva, no sólo en su diseño y presentación material, sino también en la explicación del porqué de las cosas, en la atención al mundo de la publicidad, de la ortotipografía… esperamos tenerlo para el año 10, también.

Estamos elaborando un microdiccionario, al modo del de Oxford, que tendrá unas 22.000 entradas, pero que será muy navegable, lo haremos también en formato digital. Como el 2013 es el año del tricentenario de la fundación de la RAE, estamos planteando cerrar la etapa del diccionario que empezó en 1870, limpiarlo y cambiarlo, comenzando nuevas formas de lexicografía. El gran proyecto de esa etapa es, sin duda, el Diccionario Histórico; será el gran depósito del léxico español a lo largo de toda la Historia.

P.—¿Qué opina del desdén con el que se trata al latín en los planes de estudio?
R.—Es un déficit del sistema educativo, sin duda ninguna. No sólo pasa en España, pero aquí, el abandono de las Humanidades, que hemos tantas veces denunciado, es una realidad. Para alguien que quiera estudiar Filología española, no conocer el latín, lo imposibilita absolutamente.

Se volverá a ello, porque los hombres del Renacimiento, tan mercantilistas, reforzaron el retorno a las Humanidades como base de la preparación de un Hombre de negocios. No era un adorno. Es un sistema de formación intelectual, de formación del raciocinio insustituible y que nos entronca con una tradición, la tradición humanística española, grecolatina. Estoy seguro que a eso se volverá.

sábado, julio 12, 2008

Refranes y comida: buen maridaje (I)

Ya hemos dedicado alguna ocasión a hablar de uno de los patrimonios más valiosos, representativos, educadores y codiciados de nuestro castellano: el refranero. bien es cierto que menos de lo que deberíamos. Vamos a solucionarlo. Si en alguna otra ocasión utilizamos este rincón de la lengua para tratar de hacer ver la importancia de los refranes castellanos, también lo usamos en otra para relacionar refranes y dinero, pecunia, economía, que la tradición es larga. Esta vez, empero, probablemente, no nos baste con una entrega: y es que la mies es mucha y pocos los segadores, y tratar de, en una sola edición, abarcar un cantidad representativa de refranes españoles osbre comida, con la importancia que tiene el alimento en nuestra cultura es, para qué andarse con eufemismos, imposible.

"Aceituna comida, hueso fuera"
¿Más claro? Cuando acabes con un tema, deja de rumiarlo, deja de darle vueltas, escúpelo... (con educación, por favor) y a otra cosa, mariposa.

"Fe sin obras, comida de agua sola"
Aquí otro elemento crucial en la cultura hispánica: la fe cristiana. Su significado a pocos se les escapa. Creer en Dios y no demostrarlo es igual de insustancial, poco importante e irrelevante que comer sólo con una vaso de agua, sin mayor alimento. Sin ingrediente alimenticio, este refrán es asimilable a "a Dios rogando y con el mazo dando" u "obras son amores y no buenas razones".

"El agua, como buey; y el vino, como rey"
Me resulta especialmente atractiva la doble lectura (una más moral, otra más... ¿médica? ¿de salud?) de este ejemplo castellano. Por un lado, es un canto a la mesura en la toma de vino, que se ha de tomar de manera exquisita y escogida, como se les supone a los soberanos; el agua, al contrario se puede beber de manera abiertamente amplia, con tranquilidad, sin miedo a "pasarnos", pues es buena, como lo haría el buey, vamos. Por otro lado, ensalza la típica bebida mediterránea, afiliándola a los reyes, mientras nos hace darnos cuenta que el agua es del gusto del buey...
"Amigo, viejo; tocino y vino, añejo"
Este refrán castellano recoge una vieja tradición latina que defiende que determinadas cosas, que siempre se acaban relacionando con la amistad, son mejores cuantos más años tienen. Decía el original de los romanos que annorum vinum, amicus vetus et vetus aurum ("vino añejo, amigo viejo y viejo oro").

"Vino el cochinillo y tiró el cantarillo" Es usada (o puede ser usada, si somos rigurosos) esta sentencia como afirmación cínica de que algo pasó que nos hizo obrar en contra de lo que se esperaba, en buena moral, de nosotros, que nos hizo apartarnos del recto camino. Tiene su origen en una historia castellana que dice que, a fin de ganarse el favor de un juez, uno de los dos litigantes de un proceso le llevó un cántaro de miel como presente. Al enterarse, la parte contraria quiso no ser menos y le llevó un lechón, para asegurarse el fallo. Cuando el "recto" juez sentenció a favor del del cerdo, el pobrecito litigante del cántaro de miel fue a pedirle explicaciones... «Cierto, hijo, que recibí tu regalo, pero ni catarlo pude, porque de repente, ¡zas!, entró un cochinillo en mi casa y escacharró el cantarillo», explicó, tranquilo, el juzgador.

"Más vale pan y ensalada que ver la procesión de las ánimas"
Hoy en día este refrán alude a lo bueno de cenar, cuando menos, algo, por poco que sea. En tiempos se relacionaba con la supersticiosa creencia de ver a la famosa procesión de muertos si no se cenaba cualquier cosa (con base en las pesadillas por ¿hambre?, ¿quizá?).

Seguiremos con más. Seguro.

lunes, junio 30, 2008

"Este niño no me come nada"

Alguna vez hemos conseguido desterrar de la mente del lector de este pequeño apartado de la lengua castellana ciertos mitos, acerca de supuestas incorrecciones que revelamos como todo menos tales. Ya dijimos que "subir arriba" o "bajar abajo" pueden tener su justificación en un contexto determinado, o que hablar con la primera persona del plural puede ser un síntoma de modestia o empatía del hablante y su uso no siempre corresponde a la modalidad mayéstática. Veamos ahora cómo no debemos reirnos si escuchamos aquello de "es que el niño no me come bien".

Son varias las veces que he escuchado la respuesta... "¿No te come bien? ¿qué es lo que no te come bien, el brazo, la pierna...?" (acompañada de retintín, generalmente). Lo usado en esa frase es una modalidad con cientos de años en el castellano y miles de ellos en las lenguas del mundo: el dativo afectivo. Denota empatía o interés (de ahí su otro nombre, "dativo de interés") del hablante por la acción que se desarrolla... casi siempre. El caso es el mismo que en "¡Anda, no me llores!"; por supuesto, el "me" añade un matiz que relaciona al hablante con su destinatario.

"Casi siempre" del hablante, porque otro uso práctico de lo que hablamos es la usada oración: "se leyó el libro entero". En ese caso, se podía haber dicho "leyó el libro entero", pero el énfasis que otorga ese "se" denota un interés especial por "devorar" el libro.

domingo, junio 15, 2008

Más virtuosismo en el lipograma

Hace casi dos años, este rincón de la lengua castellana publicó una pequeña referencia acerca del grupo Mamá Ladilla y su virtuosa canción "En el vergel del Edén". Por aquel entonces ya decíamos que la habilidad, hasta que se demuestre el uso de una herramienta -informática o no- y el conocimiento demostrado a la hora de componer aquella canción, con sentido, con oraciones completas, con palabras del diccionario y, además de todo, con mensaje, eran sobresalientes.

Hoy me he encontrado con algo parecido del rapero Nach. Dividido en tres estrofas, este caballerete de Alicante hace auténticas virguerías. Como la comparación es inevitable, podemos ver que las frases y oraciones son más cortas que en el caso de Mamá Ladilla -estilo rap-, pero Nach lo ha intentado (y conseguido) con la "a" y con la "o" también. Hay más palabras inventadas que en nuestro caso primigenio de hace dos años y cuando el rapero aborda la "e" la fuente de "En el vergel del Edén" se ve muy clara. Además, el surrealismo campa a sus anchas probablemente más debido al corsé de la vocal en cuestión que al gusto rapero. Lo hemos dicho, es rap y los vocablos ingleses también se dan cita, en cambio, son incluidos con gracia (a mi juicio) y encajan a la perfección en el conjunto ("verme envejecer, ceder, ¡never! / men, métele el reverb").

El mensaje no deja de ser el texto autoreivindicativo y autobiográfico típico de este tipo de música, pero no deja de tener trasfondo más allá del ejemplo patético de "la vaca ata la atarazana a la granja". Así, insisto, si no ha sido usada ninguna herramienta que desconozco, la habilidad vuelve a ser digna de admirar. A continuación, la letra de "Efectos Vocales", del nuevo disco de Nach, "Un día en Suburbia". No sé si, como se dice en la canción "este hijo de puta es capaz de todo", pero de que ha demostrado cultura e inteligencia en esta pieza, estoy seguro. Perdón de antemano por los exabruptos (¿qué sería del rap sin ellos?).

Trabaja, plasma las palabras, hazlas balas,
atrapa ráfagas, sal, machaca cada sala,
ladra hasta rasgar la garganta,
saca las garras, las armas,
las gradas harán palmas,
la fama tarda, patán, jamás hallarás paz,
amargas caras largas arrastran la maldad,
andarás a rastras, pagarás caras las cagadas,
las carcajadas sabrán saladas,
tras, tantas trampas, tras, tanta jarana,
tantas falsas alabanzas, tras, tantas caladas,
tantas almas traspasadas para alcanzar la calma,
tantas pájaras, Nach manda fantasmas al Sáhara.
Charlas baratas taladran hasta dar arcadas,
parrafadas flacas acabarán mal paradas,
tan malas para masacrar, para ganar batallas,
apartadas, a patadas, atrapadas hasta dar la talla.
Canalla, vas a dar la campanada, para nada,
camaradas harán manada para achantar,
hasta cantarás baladas para agradar a las masas,
salta pacá, ya cansas, ya.

Yo no compongo con porros,
solo pongo ron o fonk,
propongo colocón como colofón,
formo monólogos, todos los bolos son hornos,
os toco con chorros sonoros, corosos como Concords,
lo corroboro, controlo todos los modos,
conozco todos los logros,
conozco todos los coros, mongolos.
No clono, no soborno, sólo lo gozo, lo rompo,
cmo Rocco os follo pronto,
corono robots con flow monótono,
crchos son como plomo,
yo floto por los tonos como corcho.
No dono, cloroformo,
formo los cosmos, los combos,
son gordos, los bombos son hondos, tochos.
Yo, monto gordos pollos con otros locos,
nosotros somos orcos, vosotros potros cojos,
foros con forofos flojos,
os jodo con condón, con don, compón como yo costoso.
No toco socorro, os soplo como polvo,
os borro, bobos, os froto dolor por tos los poros,
provoco ojos rojos por sollozos sordos,
¡Ohoh! todo con os, ¡lo bordo!

Ver gente decente perecer me estremece,
Le Pen es el germen,
el PP merece el trece.
Mequetrefes venden 3 CDs, ¿qué se creen?
Se creen jefes de este Edén,
¡Que les den! ¡Herejes!
Deben entender que defenderme es querer perder,
¿Pretenden vencerme en este set? Seré Federer,
empecé desde el retrete,
enterré el estrés,
en el presente el referente es el Everest, creedme,
el eje es tener fe.
Seres que deseen que enferme, desespérense,
pretenden que me estrelle, que frene este tren express,
temen ver que este LP es el best seller del mes,
¡Ves! Que en vez de entretener me pertenecen,
deben encender mentes dementes que ennegrecen,
¡Respétenme! Dejen de verter pestes,
seres terrestres ven que me elevé entre entes celestes,
verme envejecer, ceder, ¡never!
men, métele el reverb,
que recen emecés de Feber.
Me repelen peleles enclenques,
rehenes del tembleque decrecen en frente de este jeque.

domingo, junio 08, 2008

Gentilicios poco comunes

Seguro que se ha encontrado en alguna ocasión con la típica preguntilla: "¿Cómo se llaman los de tal sitio?". Muchas veces la respuesta humorística es añadir un rápido "-ano" o "-és" al nombre del lugar (o "topónimo"). Lo gracioso es que muchas veces acertamos sin saberlo... y es que construir gentilicios es más fácil de lo que creemos... ¿o no?

Tomemos como ejemplo los habitantes de la capital de La Rioja, Logroño. Es fácil saber que los de allí son logroñeses, pero ¿sabía usted que también se les puede llamar (porque lo son) lucronienses? Como veremos en muchos otros casos, la razón viene del nombre antiguo del lugar y, como veremos en varias ocasiones más, del nombre latino antiguo, del lugar: Lucronium.

Situación parecida ocurre con Galicia, donde sus habitantes son llamados principalmente gallegos, pero también podrían ser denominados galaicos o, incluso, galicianos. Es justo advertir que la RAE, en su DRAE, no incluye la habitual "U.t.c.s." ("úsase también como sustantivo") con lo que en principio, no tendríamos el beneplácito completo de la institución para usar estos y algunos siguientes adjetivos como gentilicios "puros"... no se preocupen, no es grave. Sin salir de Galicia, nos encontramos con La Coruña -de nombre romano Brigantium-, cuyos habitantes son coruñeses, pero también brigantinos y con Pontevedra donde podrá hablar con los sinceros pontevedreses, conocidos de otro modo por como lerenses (aquí sí la RAE otorga su "u.t.c.s." e incluso nos explica que tiene que ver con el río Lerez, el que forma la ría de Pontevedra en su desembocadura).

En los llanuras castellanas hallamos la llave de una de las ciudades españolas con más encanto, pero también con mayor número de gentilicios: Salamanca. Los de allí pueden ser llamados salmantinos, salmanticenses, salamanqueses, salamanquinos y hasta charros. El caso de Cuenca llama la atención, a veces tenemos tan en cuenta los adjetivos de derivación culta, que creemos los más sencillotes y primarios incorrectos, y no es así (a veces). Lo digo porque el de Cuenca es conquense, como saben muchos, pero también es cuencano, como saben menos. Es el mismo caso que los de Dinamarca, que son daneses, pero también dinamarqueses. Siguiendo en Castilla, los leoneses (de León) son también llamados legionenses, debido al origen etimológico de su ciudad, en la Legio VII Gemina. Más: los de Valladolid son vallisoletanos, pucelanos o pincianos; y es que Valladolid fue Vallisoletum, Pucela y la mansión romana Pintia se creyó, como aclara el DRAE, que estuvo emplazada en la tradicional localidad castellana.

Continuando el viaje hacia el sur, los de la calurosa en verano y fría en invierno Badajoz, son pacenses (del latín pacensis) y también badajocenses y badajoceños. Ya en plena Andalucía, los habitantes de Jaén son jiennenses, pero jaeneses y aurgitanos (del latino Aurgi, aurgitanus) también. Análogamente al caso de Cuenca y Dinamarca, está también el de Huelva, donde todos conocemos a los salados onubenses (de la antigua Onuba, hoy Huelva), pero menos a los no menos graciosos huelveños.

Saliendo al extranjero, pero no fuera del Imperio romano, al menos por hoy, el de Portugal es portugués y lusitano o luso (honrando al étimo topónimo de Lusitania) o portugalés. El de la capital de ese vecino, Lisboa, es lisboeta, lisbonense y lisbonés. El de turquía es turco, claro, pero los gentilicios de turquesco, turquí, turquino u otomano, se los debe a su turbulenta historia o a variaciones del más usado. Quiero y voy a terminar con el conjunto que más me llama la atención, el de Jerusalén, fruto, como el caso turco, de la historia y las variaciones de lo mismo: jerosolimitano, hierosolimitano, solimitano o jebuseo son los adjetivos a aplicar.

domingo, mayo 25, 2008

El catecismo del modismo (II)

Ya hubo una primera entrega... y habrá más. Continuamos ahora con nuestro particular "catecismo" del modismo español, ordenado alfabéticamente.

"A todo trapo"
Como muchas otras expresiones y modismos (no será la última vez que lo dejemos escrito en esta serie) este tiene origen en la jerga marinera. Hay veces que nos olvidamos que el territorio cuna del castellano es una isla unida al continente europeo, una península "rodeada de agua por todas partes menos por el istmo". Así, ese "trapo" son las velas de los barcos. Navegar "a todo trapo" es navegar con todas las velas desplegadas y, por tanto, a la mayor velocidad posible. En sentido figurado, precisamente eso significa hacer algo "a todo trapo", deprisa, rápida y ágilmente.

"A troche y moche"
No encontrará "troche" en el diccionario. Sí lo hará en el caso de "moche", pero con un significado que nada tiene que ver con lo que tratamos (los pueblos amerindios no juegan ningún papel aquí). Es, por tanto, un modismo de los "buenos", de los que hacen justicia a su nombre: o estás sumergido en la cultura hispánica o te quedas sin saber su significado. El modismo en cuestión se usa para significar algo que se hace siempre, con cualquier escusa, de cualquier modo y manera. En Argentina, además, la expresión toma un cariz más moneterio, aludiendo al que gasta sin conocimiento, medida o prudencia. Su origen podría estar en el léxico rural, aludiendo a la acción de "hachar" sin control, talar árboles de manera descontrolada. Según esa teoría, el modismo estaría también emparentado con los verbos "trocear" y "mochar", también propios del argot del leñador.

"Ancha es Castilla"
"¡Ala! Ancha es Castilla". Es una expresión muy popular en España para recriminar a aquel que actúa sin poner freno a lo que hace, sin atención a normas. De manera menos reprochadora, se puede decir ante las grandes posibilidades que se le abren a alguien a la hora de plantearse llevar a cabo alguna tarea. Como la vieja "¡Santiago y cierra, España!" tiene origen en los duros pero gloriosos tiempos de la Reconquista. Después de tener bajo control un territorio arrebatado a los moros, surgía la necesidad de dar sentido a esas tierras, nacía la preocupación porque la guerra hubiese servido para algo: había que poblar lo ganado. Los distintos reyes ofrecían terrenos y facilidades a aquellos que quisiesen establecerse en los dominios recién conquistados, a la hora de elegir, surgía la duda... ¿dónde? Pues... ¡ancha es Castilla!

Luis de Góngora y Argote (Córdoba, 11 de julio de 1561 – ibídem, 23 de mayo de 1627)"Ande yo caliente, y ríase la gente"
"Mientras yo esté feliz, que el resto diga lo que le dé la gana". Simple pero efectivo y muy habitual, porque las envidias suelen despertar críticas, ante las que este buen modismo suele resultar certero y desvastador. Aunque algunos sitúan su nacimiento antes, lo cierto es que, por haberlo popularizado y aún haberlo hecho universal, el padre de la formulación de esta idea (que no la idea en sí, claro) fue don Luis de Góngora y Argote.

De hecho, no se me ocurre una mejor manera de concluir esta entrega del "catecismo" del modismo...


Ándeme yo caliente
y ríase la gente

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno;
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla
el Principe mil cuidados
como píldoras dorados,
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quién las dulces patrañas
del Rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.

Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.

Pase a media noche el mar,
y arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama;
que yo más quiero pasar
del golfo de mi lagar
la blanca o roja corriente,
y ríase la gente.

Pues Amor es tan cruel
que de Príamo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él,
sea mi Tisbe un pastel
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente

viernes, diciembre 14, 2007

La quintaesencia de lo vulgar

No me gusta hablar de dinero. Es considerado vulgar y no me extraña. “-¿Cuánto te ha costado? -Palabras, dinero y hablar con el tendero”. Desde hace siglos los refranes han sido la expresión concisa más descriptiva de la sabiduría popular, del pueblo, del vulgo… vulgar ¿y si somos, por una vez, en este pequeño rincón del castellano, vulgares, pero vulgares, vulgares? Si poco hay más vulgar que hablar del dinero o los refranes ¡vaya una de refranes sobre dinero!

“A la hija mala, dineros y casalla”
Y es que ya se sabe que, aunque cueste, más vale reunir pronto la dote y perderla de vista, si es tan mala…

“De enero a enero, el dinero es para el banquero”
Muestra de la clásica practicidad y el gusto por el realismo español.

“De invierno a invierno, el dinero es “pa” el Gobierno”

Versión política (igual o más cierta) de la anterior

Busto de Vespasiano (izquierda) junto al de Tito (Museo Capitolino, Roma)“El dinero bien huele, salga de donde saliere”
Refrán castellano con solera, entronca con nuestra raíz clásica y con la anécdota del emperador Vespasiano y su hijo, Tito. Se contaba que Vespasiano estaba tan agobiado construyendo el Coliseo (que no vería concluido) que impuso tasas hasta por el uso de las letrinas públicas. Al parecer, Tito le recriminó, preguntándole si le parecía bien obtener dineros gravando tan vergonzosos y privados actos. Al instante, Vespasiano acercó un puñado de monedas a la nariz de su insolente hijo, preguntándole si le olían mal. Tras la negativa de Tito, Vespasiano zanjó la cuestión con un irónico “¡Claro! El dinero no huele”…

“Dinero de suegro, dinero de pleito”
…O “no mezcles familia con negocios”…

“El dinero es como los ratones, que en oyendo ruido, se esconde”
Ya se sabe que las coyunturas económicas, como los negocios, son miedosos y ante el mínimo atisbo de fragilidad, huyen

“Dinero ninguno y mucha fachada: total, nada”
Algo que se dice muy estilado por el Norte, “aparentar”

“Dinero y mujer en la vejez son menester”
¿Quién puede negarse a los cuidados y mimos de una amorosa compañera?¿La cartera?¡Claro! y la parienta

“Mi dinero mudo, ¿quién me lo hizo bocudo?”
Expresión que puede usarse cuando alguien es timado o cuando pierde una suma tras haberse pavoneado de tenerla. “¿Por qué tuve que abrir la boca?”

“Salud, dineros y luenga vida, y el paraíso a la partida”
Aplicable a quien lo quiere todo. Buena salud, dinerito y vida larga para disfrutarla y, tras ella, tener ganado el paraíso.

“Si te dan dinero, tómalo al punto; si te lo piden, cambia de asunto”
¿Necesita aclaración? ¡Adiós!

domingo, noviembre 18, 2007

El catecismo del modismo (I)

Me he propuesto escribir un nuevo catecismo. Será por entregas y responderá, más o menos, a la segunda acepción que el actual DRAE da para esa palabra: “obra que, redactada frecuentemente en preguntas y respuestas, contiene la exposición sucinta de alguna ciencia o arte”. Digo “más o menos” porque no será en forma de preguntas y respuestas y la ciencia o arte no será tal, sino una batería escogida de modismos españoles… ¡y lo bien que va a estar!

“A la vejez, viruelas”
Manuel Bretón de los Herreros, 1796-1873Lo usamos cuando describimos la actitud de personas de edad avanzada en actividades consideradas poco propias de sus años que, por tales, pueden, a veces, resultar peligrosas o perjudiciales. Al parecer, en los siglos XV y XVI se denominaba “viruelas” a todas las afecciones de la piel (a la viruela también, claro). Entre ellas se incluía el clásico acné juvenil, propio de las edades mozas, de ahí que “a la vejez viruelas” relacione la edad avanzada con un mal de adolescencia. La obra de Manuel de Bretón y Herreros, precisamente llamada “A la vejez viruelas”, escrita en 1817 y donde dos ancianos se enamoraban, reforzó literariamente la extensión y significado del modismo. Ya Leandro Fernández de Moratín en su “El viejo y la niña” (1794) había puesto en boca del personaje de Muñoz:

"Si todo el infierno
viniera a casa, no juzgo
que hubiera más embelecos
¡Caramba! Es cosa de chanza.
¿Yo agazaparme? Primero...
¡Digo! ¡A la vejez viruelas!
Yo debo de ser un leño,
un zarandillo, un..."

“A la virulé”
Tener algo “a la virulé” es tenerlo en malas condiciones, revuelto, amoratado (particularmente una parte del cuerpo y especialmente aplicado hoy en día al ojo). Proviene del francés, “bas roulé” que significa, literalmente, “bajo vuelto”. Se aplicaba a la moda proveniente de aquel país que hacía a las gentes doblarse las medias y calcetines en su extremo. En España nos resultó aquella una manía rara y retorcida (nunca mejor dicho) y lo comenzamos a aplicar a lo revuelto, doblado, curvo o, como en el caso del ojo, lo fuera de su sitio, de lo normal.

Juan Prim y Prats (16 de diciembre de 1814 - 27 de diciembre de 1870“A mí, plin”
Es atractiva (ya saben, por histórica y demás) la teoría que por ahí corre que relaciona el origen de ese “plin” con el general español Juan Prim y Prats. Cuando alguien usa esta expresión, quiere significar que el objeto de su discurso le importa poco más de tres narices o un pimiento… poquito, vamos. Como digo es improbable la corrupción del apellido de don Juan para conformar el modismo, pero hasta se ha creado una teoría con corpus y todo. Dicen que “a mí, Prim” sería lo que podría responder alguien que, tras ser preguntado por sus inclinaciones políticas en ese XIX español tan revuelto, quisiese significarse cercano al general miquelete. Lo más probable, no obstante es que "plin" tenga origen popular expresivo, sin más. Por cierto que ese “mí”, para entendernos todos, ha de ser con tilde (ya que es el pronombre personal y no el posesivo, apócope de “mío” que es sin ella –“mi”-).

“A palo seco”
Usualmente suele ser comer algo sin bebida que lo acompañe pero, como extensión (aunque ya se ha extendido bastante su uso desde su origen, ya verán) se puede aplicar a hacer cualquier cosa sin una herramienta, acción o lo que sea acompañante típico y normal. En un principio fue expresión propia del argot marinero (como tantas y tantas cosas en el idioma proveniente de este istmo español –ver La homonimia marinera, como ejemplo-). Así, “navegar a palo seco” era hacerlo, según el DRAE, “con las velas recogidas”. La expresión desembarcó y ahora se usa con el sentido que explicamos y conocemos. En 1608, Fernando de Alva Ixtlilxóchitl escribía su “Viaje a la América meridional”; en él dijo:

“…y el viento por el sur, saltó repentinamente al oeste á las dos de la tarde con tanta fuerza que obligó á aferrar todas las velas y hacer capa á palo seco, no siendo possible que aguantasse ninguna segun la violencia de las ráfagas…”

Francisco Martínez de la Rosa (Granada, 10 de marzo de 1787 - Madrid, 7 de febrero de 1862)Doscientos y pico años más tarde el político liberal y escritor granadino Francisco Martínez de la Rosa dejó, en su “Amor de padre”, el otro uso del modismo plasmado; decía el personaje del capitán de la citada obra, en la escena V del acto III:

“Recoged ahora esos trebejos... Llevémoslos a la cueva; los juntaremos con los demás, y cuando estemos todos reunidos se hará el reparto como es regular... Pero así que cada cual haya guardado lo suyo, si otro se atreviese ni siquiera a mirarlo... Ya sabéis que no necesito alguaciles ni verdugos para hacer justicia a palo seco”

Dos Presidentes del Consejo de Ministros en el XIX para esta primera entrega del “Catecismo del modismo”… no está mal… no, es curioso. ¡Nos vamos! ¡Nos vemos!

viernes, octubre 19, 2007

Defensa de los signos de apertura

Los necesitamos. Los necesitamos para asombrarnos, enfadarnos y preguntar. Para romper la linealidad objetiva y llana del discurso, los necesitamos. Son los signos de interrogación y exclamación. Los de cierre (“?” y “!”) están en uso y gozan (a pesar de los llamados emoticonos o “smileys” de Internet) de buena salud. No podemos decir lo mismo de los de apertura. Por influencia principalmente del inglés, están en desuso, en retirada. Puede haber quien, leyendo esto, lo considere lógico, que crea que hablamos de símbolos arcaicos que ya carecen de sentido. Vamos a intentar demostrar que, quien así piensa, se equivoca.

Dejando de lado la opinión, legítima, romántica y acertada, de que deberíamos conservarlos por un puro sentido estético y tradicional, lo cierto es que las razones objetivas, ligadas a características propias del castellano, abundan y gritan, tratan de llamar nuestra atención, para que no dejemos que caigan en el olvido los signos de apertura, de exclamación e interrogación. Pero quizá convenga aquí un pequeño paréntesis histórico-ortográfico… ¿de dónde vienen los símbolos de interrogación y exclamación?

Los escritos antiguos marcaban las preguntas (en diálogos, ficciones, ensayos y líricas) con una abreviatura de la palabra latina “quaestio, -onis” (de allí nuestra “cuestión”). Tal apócope era “qo.”. Paulatinamente la “q” se fue abriendo y, como vimos en el caso de nuestra eñe bonita, un signo se fue montando sobre el otro; en efecto la “o” se desplazó bajo esa “q” que se abría y se convirtió en un punto… ya teníamos el resultado (?)…

Para el caso del símbolo de admiración, hemos de explicar la existencia de la interjección, también latina (¡cómo no!), “io”. La misma servía como partícula de sorpresa, atención y júbilo. La “o” volvió a desplazarse bajo la “I” y, convirtiéndose en un punto, nos dio el universal símbolo de exclamación. En 1741, la primera ortografía oficial de la RAE no consideró las particularidades de nuestro idioma (que veremos enseguida) para regularizar el uso de esos símbolos, invertidos, para abrir preguntas y exclamaciones. Lo haría en 1754. Desde entonces, en castellano, cuestiones, sorpresas y enfados se abren con esos signos (“¿” y “¡”).
Páginas de la Ortographia de la RAE de 1741 referentes a los interrogantes y las admiraciones¿De verdad cree los símbolos de apertura un estorbo para la inmediatez de la vida moderna y su informatización? Si el inglés no los necesita ¿por qué así el español? Para empezar, el inglés, como muchos otros idiomas, en la mayoría de los casos, tiene una forma inequívoca de marcar el inicio de las preguntas gramaticalmente, sin signos ortográficos. Bien sea gracias a auxiliares, anticipación de la situación de los verbos, partículas interrogativas a principio de frase, etcétera, no precisa del símbolo de apertura para marcar al hablante que lo que empieza es una pregunta. Sin trampas, sin adelantarse, lea en voz alta la siguiente frase:

No es, por tanto, crucial avisar a nuestros niños, en las escuelas, del peligro que corren si no obedecen y llegan a casa sin demora, tras los estudios del día, según ha defendido en rueda de prensa esta mañana el Ministro de Administraciones Públicas, Educación y Tonterías?

Descoloca el símbolo final ¿verdad? Es un buen truco acentuar los “que”, “quien”, “donde”, “como” o “por que”, pero ¿y si no existen? En las frases largas el ojo no alcanza a ver el símbolo de cierre y nuestra agudeza visual no nos sirve… ¿no es más fácil poner un símbolo de interrogación de apertura? El problema con los signos de exclamación se agudiza, pero también en inglés, porque allí, la estructura de las oraciones exclamativas puede ser, como en castellano, calcada a las enunciativas, idéntica a las que no tienen ningún tipo de signo:

Ve a casa antes de que avise a tu madre de que no están haciendo lo que debes!

No me cabe duda que la liviandad de los discursos de hoy en día (una idea expresada en más de un minuto es un coñazo, un rollo…) fomentan la perniciosa práctica de prescindir de tan preciosos signos. De forma general, en inglés se entiende que la interrogación y la exclamación empiezan tras la última pausa ortográfica… ¿quiere esto decir que no podemos introducir una coma en una interrogación o en una exclamación? Seguramente no, pero entonces deberemos atender al contexto, ralentizar la lectura, complicar la comprensión y ahí está la oveja… (la madre del cordero). A pesar de que lo tiene más fácil que el español, la ausencia de signos de exclamación e interrogación de apertura del inglés (y del francés, el alemán, el italiano…) no es sino una desventaja (o ventaja del castellano) que, no obstante, créanlo, estamos copiando…

viernes, octubre 05, 2007

¡Vete a…, vete a…!

rYa hemos hablado, en este mismo rincón de la lengua, en alguna ocasión, de la riqueza del español a la hora de calificar “sin mesura” al prójimo. Se puede hacer de manera más suave o más fuerte. Incluso, sin calificar, el abanico de opciones que se nos ofrece cuando optamos por hablar mal, haciéndolo en español, es inmenso. Hoy, análogamente, vamos a analizar las expresiones y vocablos que nos sirven para dejar claro al de enfrente que no queremos saber nada de él, que pasamos de su molesta presencia, que queremos que se vaya a paseo, vamos.

Vete a la porra” es una forma válida como cualquier otra, pero… ¿de dónde viene esa expresión (o modismo, mejor dicho)? El general Luis Bermúdez de Castro, historiador militar, dice así en su “Mosaico militar” (1951):

"En mis tiempos mozos no había tambores militares; con envidia sabíamos de ellos por las estampas viejas y las añoranzas de nuestros Jefes que los echaban muchísimo de menos" (…) "También el Tambor Mayor es invención española. Esto no nos lo niegan los extranjeros, aunque tampoco confiesan que es nuestra. Casi todos los Ejércitos lo conservan como tradición, menos nosotros, que lo suprimimos al mismo tiempo que los tambores y no lo hemos repuesto al reponer éstos. El Gran Duque de Alba, creador de los tercios, que todavía no tiene en España una sola estatua, instituyó el tambor Mayor de Tercio y el Tambor Mayor general, Jefe de todos los Tambores Mayores". (…) "Su contoneo al frente de la Banda impresionaba tanto como la maciza porra de plata que servía de puño a su largo bastón de enormes borlas de oro. ¡Había que ver a aquella insignia subir por los aires, ser recogida al vuelo y girar en vertiginosos molinetes sobre la cabeza, pese al refrán castrense que reza: no hagas juegos malabares con las prendas militares!"

Siguiendo con esto, las Ordenanzas militares de Carlos III establecían que esa porra del Tambor Mayor había de colocarse “en el centro del Campamento y alrededor de la misma tendrán lugar los arrestos correspondientes a las faltas dictaminadas por el Consejo de Disciplina”. Así pues, a los soldados arrestados se les mandaba “a la porra”, expresión que pasó al uso civil como desprecio a quien no nos merece mayor miramiento o cuidado. No hemos encontrado la citada expresión (“vete a la porra”) antes del siglo XIX

Del siguiente caso, no obstante (y siguiendo orden cronológico) no hemos encontrado ningún rastro hasta nuestro recién pasado siglo XX. “Vete a hacer puñetas” es otra forma de mandar a freír espárragos a aquel que nos toque las narices. Según el María Moliner, la puñeta es ese “adorno de encaje o bordado dispuesto en la bocamanga de la toga de los magistrados”. Su hilado y confección, por ser pieza complicada e intrincada, es extremadamente compleja, de ahí que nos parezca a todos bien mandar a una tarea tan minuciosa (y que le tendrá entretenido tanto tiempo) al que nos perturbe. Pero la puñeta tiene más usos, no se crea, que nos acerca, de nuevo, el María Moliner:

"
-Hacer la puñeta a alguien (vulg.). ­Fastidiarle.
-Irse a hacer puñetas. 1 (vulg.) Malograrse o estropearse algo.
-¡Qué puñeta[s]! ­Exclamación de enfado, que se usa acompañada de la expresión de la causa que la motiva.
"


El María Moliner olvida la acepción "escondida" tras la expresión "hacerse una puñeta" (masturbarse). De nuestra cosecha (y más de corrido para ir terminando) proponemos otras maneras en español de deshacernos de alguien (o, al menos, intentarlo):

-Ponerlo de patitas en la calle,
-Mandarlo con la música a otra parte,
-Darle puerta, o darle con la puerta en las narices,
-Mandarlo al cuerno
-Mandarlo al carajo
-Mandarlo a hacer gárgaras
-Mandarlo a freír espárragos / a freír monas
-Mandarlo a tomar por el culo / mandarlo a tomar por el saco
-¡Que le den morcilla!
-Enviarlo con viento fresco


¿Más sugerencias?

viernes, septiembre 21, 2007

Mis palabras italianas favoritas

Templo pro helénico de Segesta, s.V a.C.La excusa ha sido un viaje de una semana para descansar, coger impulso y conocer la isla de Sicilia. El tema es, como en muchas ocasiones, el origen curioso o destacado de palabras españolas, en esta ocasión, con ascendencia italiana. ¿El descubrimiento? La certeza de que no hay por qué hablar inglés para hacernos entender en la tierra de nuestros hermanos italianos... pero eso, para más adelante.

El diccionario de la Real Academia reconoce quinientas noventa y dos (592) palabras españolas de origen italiano en sus tres variantes (el regular –la mayoría, quinientas setenta y cuatro-, el italiano antiguo –con diez- y el dialectal –con ocho-). De manera informal y pretendidamente nada académica he dividido las palabras que trataré (no todas las que son) en tres grupos:

Italianas per se
Existen siempre que un idioma presta palabras a otro: un porcentaje altamente variable de estas corresponden a conceptos propios de la lengua y/o la cultura cedente. El primer caso es el del capo. En castellano es el jefe de una organización ilegal y, mirando a Italia, de alguna de las subdivisiones de la mafia; allí no deja de ser un simple responsable, jefe o cabeza de cualquier organización. Proviene del latín caput, -itis (cabeza) -al igual que "capitán"-, por suponer la parte alta y dirigente de la citada estructura. Condotiero también es español y era, en origen "il condottiere", el cabecilla de los ejércitos mercenarios italianos. Por extensión pasó a denominar a los líderes de este tipo de jerarquías militares en cualquier lugar del mundo. El fascismo fue un invento italiano y con ese nombre pasó al español y al resto del mundo. Qué decir del queso gorgonzola (de "Gorgonzola", la localidad cercana a Milán que le da nombre) o de la tarantela (del italiano "tarantella"), ese baile napolitano que, por su movido ritmo ha dado lugar a una expresión en castellano como "darle a alguien la tarantela", cuando cambia de parecer inesperada, irreflexiva y/o rápidamente.

Artes y Renacimiento
Italia fue la cuna de la civilización latina y de la vuelta a su manifestación artística con el Renacimiento, que se extendió por toda Europa al final de la Edad Media. Todo ello, razón de ser de tanto y tanto en nosotros, ha de dejar huella en el lenguaje. Echemos un vistazo rápido al léxico español con origen italiano relacionado con el arte y el Renacimiento.

ÉriceLa isla de Sicilia, en la que me encuentro en estos momentos, ha sido codiciada y conquistada por multitud de naciones, imperios, razas y credos. Las invasiones sarracenas eran una realidad y, cuando no lo fueron, los reyes normandos gustaban del uso de maestros árabes que daban un tinte mahometano (aunque cristiano en la base) a metopas, mosaicos, cúpulas y estatuas. Extendido a Italia y luego al mundo, ese tinte fue conocido como el arabesco (del italiano "arabesco"). Siguiendo en arquitectura, la arquivolta (la decoración multiplicada del arco) viene de la "archivolta" italiana, palabra (con ch) que también es española. Nos refiere a las vueltas ("voltas") supuestamente dadas por el arco para lucir como luce o, en una formulación anterior de la palabra ("archivolto"), a un "arco vuelto". En la comedia dell´arte (las representaciones con personajes fijos y diálogos improvisados que comenzaron en el Renacimiento) uno de sus protagonistas era Arlequín (del italiano "arlecchino" y este del nombre francés de un diablo, Hellequin) que en español tiene ese mismo significado y, por extensión alguien gracioso, un payaso o la persona vestida como él (con traje a cuadros o rombos blancos y negros). No se me ocurre mejor ocasión para vestirse de arlequín que en carnaval. El mismo proviene del "carnevale", que había sufrido una haplología -la amputación de una sílaba de una palabra similar a otra cercana- del original carnelevare, que hacía referencia a la prohibición del consumo de carne en las épocas tocantes a la Cuaresma. Del italiano (y quizá de esa época dieciochesca en la que el carnaval de nuestros hermanos tomó relevancia mundial) también proviene travestido; me pregunto si tendrá origen carnavalesco porque, en principio, el travestido (de "travestito") no era más que alguien con ropas que, bien por no ser habituales en él, bien por ocultarlo, impedían su identificación. De ahí pasó, como sabemos, al hombre vestido de mujer... por distintas razones.

Importantes y variadas
Al contrario de lo que vimos en el léxico español de origen árabe, nuestras palabras con cuna italiana no sólo tienen una importancia vital en el día a día sino que, además, en muchas ocasiones no cuentan con sinónimos exactos. Lo que sigue es una categoría un poco cajón desastre, sí, pero es que si ustedes encuentran una relación semántica en las palabras que siguen, escríbanme, porque les doy un premio...

Bronce viene del italiano "bronzo". Éste hacía referencia a las partidas de este material provinientes de Brindisi, al parecer, antiguamente, el bronce por antonomasia. Cabriolas pudieron dar los manufactureros de esa ciudad cuando se supieron de los más apreciados del mundo. Lo que quizá nunca supieron es que, en español, sus volteretas nos remiten a la "capriola" italiana (con el mismo significado) que hace referencia a los saltos y brincos de la "capra", de la cabra. La palabra café también nos viene del idioma italiano, pero en este caso (situación muy frecuente en los préstamos de palabras entre idiomas) es un mero trasmisor; en efecto tenemos el "caffe" que nos llegó a nosotros, pero antes estaba el "kahve" turco (palabra aún utilizada hoy en día en Anatolia y Estambul). Campeón, en un caso análogo al que vimos con "máster" (pero de manera más antigua, ya que "máster" está en nuestro vocabulario desde hace poco), salió del latino para penetrar a una lengua bárbara y volver a nosotros ya trasformado: del latín campus, los germanos tomaron "kamp", en el longobardo -pueblo invasor de Italia en el siglo VI- se transformó en "kamphio" y en la península itálica en "campione", para designar al vencedor, al dueño del campo de batalla.

La moda mundial le debe mucho al gusto italiano... pues esto viene de lejos. Corbata, por ejemplo, proviene del italiano "crovatta", que no es sino el gentilicio de Croacia; la tira de tela atada al cuello que portaban los jinetes de esa parte de Europa llamó tanto la atención como para tomar el nombre de sus portadores. Chaleco se cree que proviene del italiano "giulecco", quizá del turco "yelek".

La lista acaba, sí, pero sigue sorprendiendo por la importancia de las palabras (como dije) en nuestro idioma: pantano proviene del italiano "Pantanus", que debe nombre a un estanque concreto, de “paradero” desconocido, rotonda es "rotonda" en italiano y es, sin más, "redonda", un testaferro, según el DRAE- es aquella "persona que presta su nombre en un contrato, pretensión o negocio que en realidad es de otra persona" y se dice igual que en italiano, donde también significa, literalmente, "cabeza de hierro", el famoso juego del tute consiste en conseguir juntar "tutti" los reyes y "tutti" los caballos...

Porta Nuova, PalermoParamos porque ya nos hemos ido con creces del espacio que nos concedemos, pero podríamos seguir. Probablemente no sea la razón más importante pero sí una de ellas: el grado de identidad que he mostrado aquí entre el español y el italiano; con ello y conociendo historia y cultura (latinas) he tenido la certeza en este viaje de que no iba a hablar ni un poquito de inglés para hacerme entender, simplemente, en un país latino y romance con un idioma -además- tan similar al español como el italiano, no me dio la gana hablar el idioma bárbaro para hacerme entender. Ya había visitado Roma pero entonces no tuve tanto contacto con la gente como estoy teniendo ahora con los sicilianos (estuve menos tiempo). Si algo se dice totalmente distinto en italiano (nuestro "querer" no se usa en italiano) intentamos coger algún sinónimo en latín y ¡olé! ha pasado casi calcado al italiano. Esto no quiere decir que mi "reivindicación" no la puedan poner en practica aquellos sin nociones de latín... sinónimos españoles valdrán en muchos casos ("yo deseo", en lugar de "yo quiero" al oído italiano le sonará a su "io desidero", pegado al original latino, por cierto). Es todo, no hace falta hablar la lengua bárbara en terreno romance, no es necesario y, al menos a mí, no me ha dado la gana.

Un pequeño homenaje a esta pequeña gran isla que tan bien nos ha acogido: la única palabra que el dialecto siciliano donó al español es carriola, que es "cama baja o tarima con ruedas", originariamente era el "carro pequeño con tres ruedas, lucidamente vestido, en que solían pasearse las personas reales" y por extensión (mucha extensión, como verán) puede ser el nombre de un simple "patinete".

viernes, julio 13, 2007

Por antonomasia

La Tentación de Santo Tomás de Aquino (1632/1633) de Velázquez (Museo Diocesano de Orihuela)
Es una locución adverbial bastante usada pero, probablemente muy desconocida (por la razón siempre prejuzgada de contener un cultismo). La antonomasia es esa figura retórica que hace que se use el apelativo en lugar del nombre propio o viceversa. Así, puedo hablar, como hacía Santo Tomás, de “el Filósofo”, en lugar de Aristóteles o de “un Judas” para referirme a un traidor. Lo que traslada que algo sea “por antonomasia” es que un uso de una determinada palabra se ha convertido en el principal o el justo, por ser su significado el más conocido o acertado; así pasa con un automóvil que, en principio, es cualquier mecanismo que sea capaz de moverse de manera autónoma, pero que todos asociamos, ya, al coche.

Hoy hablamos, entonces, de las palabras “por antonomasia”, de los significados que se han ganado el hueco de ser los primeros que acuden a nuestra mente, tras oír su significante. En muchos de los casos (la mayoría, en el diccionario español) las palabras antonomásticas tienen relación con la religión. Esto se explica debido al carácter y la vocación universal de lo sagrado, que pretende alcanzar, por definición, no sólo a todas las clases sociales y condiciones, sino a cualquier rincón de nuestra vida. Y es que una anunciación es un acto de anunciar, sin más, pero cuando nos referimos a “la Anunciación” a la mayoría se nos vienen a la cabeza el Arcángel San Gabriel y la Virgen María. Obviamente, tenemos que olvidarnos de las mayúsculas, que el respeto y la norma, con el tiempo, nos hizo poner a todos los ejemplos que doy en este párrafo. Como, hablando de lo que hablábamos, “la virgen”, que es la Virgen María. Sin mayor información un bautista es, solamente, alguien que bautiza, pero San Juan se ganó el apelativo y es quien se nos viene a la cabeza cuando oímos lo de “el Bautista”. “Inmaculada” significa, etimológicamente, “sin mancha” y puede aplicarse a cualquier cosa, pero dicho así, sin más adornos, para el común no deja de ser otra forma de llamar a la Virgen. En lo mismo, “natividad” (que es el nacimiento) tenemos todos, y “nazareno” es cualquiera nacido en Nazaret, pero la fama universal obliga y ambos términos nos remiten a la Navidad y al Nazareno divino, Jesús. Pero la figura no reina sólo en la Iglesia católica. Un “buda” (palabra directa del sánscrito) es, en principio, cualquiera que haya alcanzado la sabiduría perfecta; sin embargo (quizá por desconocimiento) al oír la palabra, a la mente, a la mayoría, les asiste la imagen del buda con mayúscula, del fundador del budismo.

Es verdad que, como hemos dicho, por la importancia que se le da (y, sobre todo, se le ha venido dando) a la religión, sus antonomasias imperan en el diccionario, pero hay multitud de ejemplos fuera de ella de los que en seguida pasamos a ver algunos representantes. No obstante no estará de más advertir aquí que la clasificación de acepciones en el “rango” de “por antonomasia” entra dentro de una valoración crítica que deja vislumbrar la subjetividad del redactor del glosario en cuestión. Es decir, enclavadas dentro de lo que la lexicología llama “transición semántica”, las antonomasias pueden crear palabras independientes y el hecho de considerar que un significado es el más significativo, puede apoyarse en datos, pero las más de las veces deja traslucir el pensamiento del autor. Así, la segunda acepción para “cabeza” del DRAE consta como:

2. f. por antonom. La de ovino preparada para comer,

con lo que muchos puede que no estén de acuerdo. Sin embargo el DRAE sí que reúne el pensar de muchos cuando da al “alcohol” el significado por antonomasia de “alcohol etílico”, el que la mayoría imagina cuando escucha la palabra. También reserva un lugar para la del cerdo, cuando define “corteza”, a los pedos, cuando habla de “gas” o a la anticonceptiva, cuando se fija en la “píldora”.

Volviendo con las mayúsculas, una reconquista no es más que volver a conquistar algo perdido, pero sabemos que es una, con letra de caja alta en la que pensamos cuando oímos la palabra, la de la península a los moros. Hemos dicho que los significados construidos “por antonomasia” pueden llegar a constituir palabras independientes (como los casos de mayúsculas de este pequeño artículo cuya importancia, a pesar de tener el mismo origen que sus homónimos, fagocita su origen) y así pasa con “tienda”. El establecimiento que dispensa comestibles, ropa, etc. no deja de ser una evolución de sus antepasados, que se albergaban en verdaderas “tiendas” de tela, debido a la precariedad de los tiempos pasados y al carácter ambulante de los vendedores.

Cerrando el concepto y el artículo… ¿sería muy exagerado decir que aspiramos a convertirnos en el blog de “el castellano actual” por antonomasia?

viernes, julio 06, 2007

Sanfermines 2007

Así, todo junto, “sanfermines”, porque el conjunto de festejos seculares ya tiene nombre para designarlos. Las fiestas de San Fermín en Pamplona son, pues, los sanfermines y este año tuve la suerte de volver, respondiendo a la amable invitación de mi amigo Javier Gutiérrez Pernía.

Firminus (272-303) fue hijo de Firmus, senador de la ciudad allá por los fines del siglo III, se convirtió al cristianismo y llegó a ser obispo de la villa de Amiens (Francia) de quien toma su nombre en el santoral (San Fermín de Amiens). Fue martirizado degollado por negarse a dejar de predicar la Palabra de Dios. Tanto su nombre como el de su padre provienen de los derivados del adjetivo latino firmus, -a, -um (en el caso de San Fermín, de firminus) que ha acabado en castellano como “firme”. Es patrón de Amiens, Lesaka y Pamplona, pero es nuestra pamplonica Pompaelo la que le ha dado fama mundial.

Estatua en honor a Ernest Hemingway en PamplonaEl origen primigenio de las fiestas es difícil de precisar, pero sobre el siglo XIII ya se constatan reuniones comerciales (mercados) coincidiendo con el principio del verano. Las fiestas religiosas ya había empezado a cobrar importancia siglos antes, incluso a sustituir algunas celebraciones paganas y la de San Fermín, que resultó ser la reunión de dos festejos de antes y después del verano, también. Estando en España, las corridas de toros no tardaron en aparecer, los encierros eran una forma (que no dejan de ser hoy en día, claro) de llevar las reses hasta la plaza y Hemingway y la explosión de los medios de comunicación en el siglo XX, hicieron el resto.

"La fiesta había comenzado de verdad, e iba a durar así, día y noche, a lo largo de toda una semana. Se seguiría bebiendo, bailando, haciendo ruido. Ocurrían cosas esos días que sólo podían suceder durante la fiesta. Todo adquiría un tinte de irrealidad y parecía que nada de lo que pasara en esos días pudiera tener consecuencias. Durante los Sanfermines, incluso en los momentos de relativa calma, se tenía la impresión de que había que gritar para manifestar cualquier comentario, si es que se quería ser oído. Se tenía la misma sensación a la hora de realizar cualquier cosa. Era una fiesta y duró siete días."
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Ernest Hemigway (“Fiesta”)

Busto de Pompeyo de la Ny Carlsberg Glyptotek, en CopenhageEl caso del nombre de la ciudad de Pamplona es uno de esos de etimología toponímica que, por manida y reusada por el pueblo, se hacen oscuros en su cronología. Al igual que Mérida o Zaragoza su nombre hace mención y honor a un importante personaje, en este caso Cneo Pompeyo Magno, el famoso aliado –primero- y mortal enemigo –después- de Cayo Julio César. Al parecer de la Pompaelo original, la forma actual vendría de la evolución de un acusativo tardío, “Pompelona”.

Tanto es así que, además de todos los iconos de los que gozan los festejos, los “guiris” se han convertido en uno más. Transcribo una explicación sobre el origen del vocablo que yo mismo daba en los comentarios a mi artículo “Charnegos, euscaldunas y nada”:

“…Por cierto, como curiosidad, la palabra castellana "guiri" nace como acortamiento del término vasco y carlista "guiristino" ("cristino", en español), palabra que servía para separar y distinguir (…) a los partidarios de la reina Cristina…”

Otro icono, representación de la imagen colectiva que todos (y en esta ocasión con “todos” me refiero a “todo el mundo”) tenemos de los sanfermines son los toros. Los que todos los días del 7 al 14 de julio salen del redil de Santo Domingo para acabar en los chiqueros de la Monumental tienen sus ascendentes primigenios (bueno, la palabra que los designa) en el taurus latino. Sabemos que también hay relación histórica entre los anfiteatros donde los tauri eran lidiados y las plazas de toros actuales, ambos eran y son destinados a espectáculos violentos. Pero lo que alguno puede que no sepa es de la existencia de un gladiador especializado en exclusiva en la lucha contra el toro: como existía el retiarius (p. ej.), existía también el taurarius… ¿adivinan su actual forma española?

"Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabao las fiestas de San Fermín"